LA PIEDRA PETRADOX: THE WILLIAMS ENIGMALITH

petradox_01En 1998 el ingeniero electrónico John J. Williams, mientras realizaba una excursión por una zona desértica de Estados Unidos cuya ubicación exacta no ha querido revelar, descubrió un extraño objeto literalmente incrustado en una roca cuya antigüedad fue datada posteriormente, al parecer, en 100.000 años y que tenía todo el aspecto de un conector eléctrico. De ser todo esto cierto y auténtico el hallazgo estaríamos ante un OOPART (objeto fuera de su tiempo) en toda regla que vendría a sumarse a los muchos que hoy en día hace que quizás debamos replantearnos nuestra protohistoria tal y como nos la han explicado.

Desde la publicación de su descubrimiento, el objeto ha estado rodeado de polémica no sólo por el alto índice de extrañeza del mismo sino por las circunstancias de su descubrimiento, no del todo aclarados, así como por el hecho de que su descubridor lo haya puesto a la venta por un precio de 500.000 dólares.

Sigue leyendo

Anuncios

GÖBLEKI TEPE: EL LEGADO DE UNA RAZA PERDIDA

Mapa_Gobekli_Tepe

En la cordillera de Tauro nacen más de una docena de ríos. Allí está la ciudad de Urfá, con un lugar sagrado desde siempre llamado “la gruta del nacimiento de Abraham“.

Allí ha aparecido la estatua de gran tamaño más antigua del mundo. Mide casi dos metros de alto y procede probablemente del décimo milenio antes de Cristo.

Hoy Göbekli Tepe es una inmensa y polvorienta colina. El calor impide excavar en verano y sólo se ha excavado el 5% del santuario. Los sumerios, cuna de la civilización (la rueda, la escritura…) quizá procedían de aquí antes de bajar a las zonas de barro y cultivos del Tigris y el Éufrates. Quizá al bajar para fundar sus ciudades de ladrillo de barro, llevaron con ellos el recuerdo ancestral de una tierra de gacela y grano silvestre, de un jardín que no había que trabajar, la tierra del primer hombre y la primera mujer y la serpiente que causó la expulsión.

MISTERIO EN ACAMBARO

Acambaro_01

Acámbaro

es una ciudad de unos 55.000 habitantes situada en el estado mejicano de Guanajuato a apenas 300 km al noroeste de México DF.

En julio de 1945, mientras efectuaba un paseo a caballo por las afueras de la ciudad, el comerciante de origen alemán Waldermar Julsrud, que contaba en aquel entonces 69 años, descubrió unos fragmentos de cerámica aparentemente antigua que las recientes lluvias habían dejado desenterradas. Siendo como era un apasionado de la arqueología, Julsrud ordenó a un albañil del pueblo, Odilón Tinajero que con algunos trabajadores, inspeccionara la zona en busca de otros restos antiguos.

Se inicia de este modo uno de los hallazgos más fascinantes y controvertidos del último siglo. Entre 1945 y 1952 Tinajero y sus hombres ponen al descubierto más de 33.000 objetos que representan figuras humanas de diversas razas que en ocasiones parecen luchar con criaturas que recuerdan a los dinosaurios. ¿Dinosaurios? La ciencia nos dice que los dinosaurios desaparecieron de la faz de la Tierra hace 65 millones de años, mucho antes de que el primer ancestro de los hombres bajase siquiera de los árboles. Una nueva herejía estaba servida.

Sigue leyendo

¿DISPAROS EN LA PREHISTORIA?

Craneo hallado en la Cova del Toll en Moià (Barcelona)Existe una arqueología prohibida que nos muestra inquietantes descubrimientos que, de revelarse ciertos, obligarían a rescribir la historia del hombre tal y como la conocemos. Aunque muchos se resisten a aceptarlo, existen una serie de anomalías que nos muestran claramente que algo inquietante ocurrió en el pasado. En muchas partes están apareciendo evidencias de una tecnología imposible.

No deja de ser sorprendente comprobar como algunas anomalías históricas son totalmente pasadas por alto por arqueólogos e historiadores, cuando no deliberadamente silenciadas. Se trata, casi siempre, de hechos que no encajan dentro de las teorías elaboradas por los expertos y que su reconocimiento oficial podría resquebrajar el edificio académico con tanto esfuerzo construido.

Una de esas anomalías hace referencia a restos hallados de animales y homínidos, de miles de años de antigüedad y que presentan orificios que sólo pudieron ser causados por proyectiles similares a los que provocan las municiones de nuestras modernas armas de fuego.

Citaremos tres casos a modo de ejemplo aunque, a buen seguro, deben existir muchos otros, arrinconados en los archivos de museos de todo el mundo, esperando a que alguien repare en ellos y cuya anomalía o se ha ignorado, o se ha ocultado de forma intencionada.

Sigue leyendo