Llega “La Historia Imperfecta”

“La Historia Imperfecta” : el nuevo libro del historiador  Xavier Bartlett, publicado por Ediciones Obelisco

 

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¿Es el origen del hombre y de la civilización tal como nos la cuentan en la escuela o en la universidad? ¿Qué grado de certeza tenemos respecto de algunas concepciones ya consolidadas? Frente a la investigación académica, numerosos autores han explotado un género literario, conocido como historia o arqueología alternativa, que reta el conocimiento aceptado según el consenso científico. Este fenómeno, que pretende “rescribir la historia”, ha sido sin duda un éxito de ventas durante mucho tiempo, pero… ¿hasta qué punto sus postulados son creíbles? ¿Es posible que algunas de las propuestas alternativas apunten a nuevas líneas de investigación o bien son meras especulaciones basadas en la atracción por el misterio? ¿Pueden aportar algo al debate científico o son simples productos culturales de consumo?

Todas estas cuestiones me llamaron la atención hace ya algunos años y se plasmaron en un proyecto de documentación e investigación que a su vez se tradujo finalmente en el libro “La historia imperfecta”, que está a punto de salir al mercado (a finales de este mes de mayo de 2015).

Lógicamente, no soy ni la primera ni la segunda persona que escribe sobre estos temas, pero sí considero que he venido a ocupar un enorme vacío en cuanto he intentado proveer a los lectores de una información completa y desde todos los ángulos, huyendo de las típicas condenas y refutaciones que se hacen unos a otros, que en mi opinión no llevan a ningún sitio y cierran todas las puertas a un debate constructivo y riguroso.

Por de pronto, no tardé en darme cuenta de que estas visiones alternativas habían sido ignoradas, rechazadas o ridiculizadas por parte del estamento académico. De hecho, la ciencia se ha mostrado casi siempre indiferente, cuando no hostil, ante este tipo de obras que sacaban a la palestra a atlantes y extraterrestres en los escenarios históricos bien conocidos por los expertos. La reacción más habitual ha sido desdeñar este tipo de obras por considerarlas pseudocientíficas, faltas de rigor y fantasiosas. Muchos reputados científicos han calificado directamente este tipo de propuestas de “sandeces”, mientras que unos cuantos se han centrado en una contundente refutación y otros, los menos, han dado algún valor a estas teorías. Pero en general la historia alternativa es considerada un atentado a la ciencia, por cuanto –según afirman los expertos– trata de engañar y confundir a la gente, con el inconfesado deseo de obtener un beneficio económico.

No obstante, en cuanto uno se adentra en estas propuestas con la mente abierta y sin ningún prejuicio, puede comprobar que no todo es puro humo o espectáculo sino que hay muchas teorías, pruebas y líneas de investigación que merecen ser escuchadas. En ese sentido, la referencia despectiva a creyentes en antiguos astronautas ya es poco menos que un tópico desacreditado, pues muchos autores alternativos son científicos disidentes o investigadores que han elaborado propuestas y argumentaciones que muy poco o nada tienen que ver con fantasías y fáciles elucubraciones.

E incluso, en un análisis más profundo, uno empieza a ver que algunas de esas investigaciones heterodoxas cuestionan de modo firme muchos pilares de la ortodoxia académica, que ya no se muestra como un paradigma sólido, sino como un edificio de ampulosa fachada pero lleno de grietas. Ello no implica, desde luego, que los alternativos hayan dado con la solución para tapar esas grietas, pero por lo menos han dejado claro que la sacrosanta ciencia moderna no es, ni puede ser, un sustitutivo de la religión o de cualquier otro dogma. Y por supuesto, si lo que procede es demoler todo el edificio y hacer uno nuevo, sólo el tiempo y las nuevas investigaciones podrán decirlo.

Entonces, ¿qué ofrece La historia imperfecta? Desde luego, no verdades absolutas ni consignas ni juicios categóricos. Simplemente he procurado ofrecer una descripción general de todo el fenómeno de la historia alternativa, a modo de guía o manual y desde un punto de vista crítico, renunciado expresamente al pronunciado maniqueísmo que contamina cualquier oportunidad de debate. Por consiguiente, en este extenso recorrido me he centrado en mostrar las dos caras de la historia, aportando datos conocidos y los puntos de desacuerdo entre las visiones alternativas y las ortodoxas, con hechos, argumentos, pruebas, pros y contras y algún razonamiento que tiene como fin el contraste entre ambas posiciones y la constatación de que todavía son muchas las cuestiones opacas o no resueltas, ni por unos ni por otros,  sobre el pasado más distante.

En cuanto al contenido en sí, la obra está construida a partes iguales sobre numerosas fuentes alternativas y sobre referencias científicas, y se estructura en dos bloques claramente diferenciados. En los dos primeros capítulos me he introducido en los entresijos del género, sus orígenes, sus motivaciones y sus relaciones con el misterio e incluso con el negocio cultural. Asimismo, he tratado de ofrecer a los lectores algunos fundamentos sobre la noción de conocimiento científico y sobre lo que es “ortodoxo” y lo que es “alternativo”, con especial atención a los métodos de trabajo de unos y otros. En esta línea, incido particularmente en el concepto de paradigma científico y la posibilidad de una ruptura o superación de dicho paradigma cuando las nuevas concepciones tienen la suficiente solidez como para construir un nuevo marco científico.

El resto de capítulos está dedicado al análisis de los grandes temas alternativos, a partir de las obras de los principales autores internacionales de este género, tales como Graham Hancock, Robert Bauval, Erich Von Däniken, Zecharia Sitchin, Immanuel Velikovsky, Michael Cremo, Robert Temple, John Anthony West y un largo etcétera. Así, se abordan cuestiones tan diversas como el origen del hombre como especie, la presencia de seres extraterrestres en la Tierra en tiempos remotos, la existencia de grandes catástrofes en la Antigüedad, las civilizaciones perdidas (Atlántidas y similares), los logros extraordinarios del hombre en tiempos antiguos y la existencia de ciertos objetos históricamente imposibles (los llamados ooparts).

De este modo podremos comprobar, entre otras cosas, que existen diversas opiniones opuestas al evolucionismo, que se ha propuesto un origen semi-alienígena para el Homo sapiens, que muchas mitologías de todo el mundo coinciden en narrar una destrucción apocalíptica global —el gran diluvio— hace miles de años, que una civilización indeterminada del pasado era capaz de tallar y manipular enormes bloques de piedra de más de 1.000 toneladas, que las tres grandes pirámides de Guiza fueron diseñadas siguiendo un patrón estelar (la constelación de Orión) o que la Esfinge de Guiza podría ser mucho más antigua de lo que se acepta convencionalmente.

Bueno, creo que ya he dicho demasiado. Ahora cedo el turno a todos aquellos que quieran adentrarse en los sinuosos y a menudo maltrechos caminos de nuestro pasado más remoto y les invito a que lean La historia imperfecta y saquen sus propias conclusiones.

Xavier Bartlett

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