Inquietud en la comunidad científica por la intensa actividad solar

Se han detectado manchas solares de un tamaño treinta veces superior al de la Tierra

tormenta_solar

Últimamente se multiplican las noticias acerca de la actividad solar y sus posibles consecuencias sobre nuestro planeta y sobre nuestra civilización. El pasado 13 de septiembre publicábamos en DogmaCero un post en este sentido bajo el título ”Una doble tormenta solar se dirige a la Tierra y podría afectar a las telecomunicaciones” y el 7 de septiembre un artículo en el que el magnate Paul Singer, gestor de NML Capital, el “fondo buitre”  tiene actualmente a Argentina contra las cuerdas, advertía de que “Una tormenta solar podría destruir la economía mundial”. Al margen de anuncios alarmistas, que podrían ser más o menos interesados, lo cierto es que estamos asistiendo al momento álgido de un ciclo de manchas solares y que este fenómeno, muy poco conocido por la ciencia, puede tener consecuencias indeseables para la Humanidad. Sabemos que el gobierno USA tiene preparada una contingencia para hacer frente a un episodio de este tipo, pero nadie conoce a ciencia cierta cuáles podrían ser las consecuencias de una posible “gran tormenta solar” hacia la que apuntan algunos investigadores.

DC

El Sol está ahora en su máximo de actividad magnética y estos días están apareciendo grandes manchas solares, con un tamaño total de 30 veces el de la Tierra, lo que no ocurría desde 2003 y ha puesto en alerta a la comunidad astrofísica internacional.

Con 4.650 millones de años, el Sol presenta un ciclo de once años (en promedio) a lo largo del cual su actividad magnética varía entre un mínimo y un máximo, cuando se registran una mayor cantidad de manchas solares que se aprecian como zonas más oscuras por su menor temperatura.

El primero en observarlas con telescopio fue Galileo Galilei y se sabe que su número va desde prácticamente ninguna hasta más de cien, decreciendo de nuevo, en esos once años.

Las erupciones o fulguraciones no son lo mismo que las manchas solares, pero existe una relación. Las manchas son el almacén que proporciona las provisiones energéticas para las erupciones.

Éstas son explosiones en la fotosfera del Sol que se manifiestan con un incremento del brillo, de la energía radiactiva y de la expulsión violenta de partículas cargadas eléctricamente.

Cuando hay una época de especial actividad magnética —como ahora— se producen numerosas erupciones y las partículas expedidas a 1.000 o 2.000 kilómetros por segundo pueden ocasionalmente llegar a la Tierra; son las llamadas tormentas solares.

Y es que cuando las partículas son altamente energéticas podrían vencer el escudo natural que posee la Tierra —el campo magnético o magnetosfera—, lo que podría dañar las comunicaciones —móviles, GPS, estaciones de suministro eléctrico, etc.

A más manchas solares más erupciones: El pasado 19 de octubre, sobre las 5.57 horas española, se registró una de estas fulguraciones, al igual que el día 22, sobre las 15.28 horas.

observatorio del teide

Así lo confirma a Efe Héctor Socas-Navarro, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), quien ha precisado que por ahora lo que se ha observado son flares (fulguraciones), que de momento no han estado acompañadas de expulsión de material (CME, por sus siglas en inglés –coronal mass ejection o eyección de masa coronal-).

"No sabemos por qué algunas fulguraciones van acompañadas de CME y otras veces no. Las asociadas con CME son más peligrosas para nosotros", señala este investigador, quien agrega: "No obstante hay que estar atentos".

Según Socas-Navarro, dos de las erupciones registradas estos días han sido catalogados de clase X (las categorías dependen de la energía liberada, hay cinco y la X es la máxima).

El astrofísico del IAC —uno de los centros que estudian estos fenómenos— ha señalado que a medida que el Sol va rotando, estas manchas se están acercando al centro del disco y las sucesivas erupciones que se podrían producir "estarían en la línea de visión de la Tierra y más cerca de que nos afectaran".

¿El problema? Que todavía la ciencia "está lejos" de predecir las erupciones solares y la evolución de la actividad solar.

Desde que se observan las explosiones en el Sol, "disponemos de dos o tres días, lo que tardan las partículas en viajar hasta la Tierra a la increíble velocidad de miles de kilómetros por segundo".

"Así que no podemos predecir si la situación es para preocuparse o no", constata Socas-Navarro, quien añade que en este tema hay que mantener un equilibrio delicado entre el alarmismo y advertir del peligro real para nuestra tecnología "ante el que debemos estar preparados".

"Es improbable que ocurra mañana y es improbable que esta región activa lo provoque, pero algún día va a ocurrir que una erupción solar cause una tormenta geomagnética de grandes proporciones como el evento Carrington (se trata de la tormenta solar más potente jamás registrada, en 1859).

En julio de 2012 hubo una erupción que se cree fue muy parecida pero no iba dirigida hacia la Tierra, "así que esta vez escapamos", según Socas-Navarro, quien apunta que un estudio reciente estima que se da un "evento Carrington" cada cien años.

Noemí G.Gómez (EFE)

Fuente: www.publico.es

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