Abducciones: ¿secuestrados por extraterrestres?

alien_abductionEl término abducción es una traducción literal del inglés “abduction” que ha sido incorporado al argot ufológico como sinónimo de “secuestro extraterrestre.”

La abducción es uno de los aspectos más interesante de la casuística OVNI y a través de la que podemos obtener mayor cantidad y calidad de información.

El origen del fenómeno no es una cuestión pacífica entre los investigadores y las posturas se hallan divididas:desde los que consideran que se trata de la intervención directa de entidades biológicas extraterrestres hasta los que lo atribuyen una construcción de la psique humana.

 

El diccionario de la lengua de la Real Academia Española define el término “abducción”, en su tercera acepción, como sinónimo de “rapto” que, a su vez, es el “secuestro de personas con el fin de conseguir un rescate”. El término abducción es una traducción literal del inglés “abduction”, más propio del lenguaje jurídico pero que, finalmente, ha sido incorporado como sinónimo de “secuestro extraterrestre”.

 

La primera noticia que tenemos de un episodio de secuestro de este tipo  se refiere al caso que tuvo por protagonista al campesino brasileño Antonio Villas-Boas (1934-1992). En la noche del 15 de octubre de 1957, trabajando en la finca de su padre, pudo ver como un extraño objeto luminoso tomaba tierra muy cerca de donde estaba. Del artefacto surgieron cuatro seres de pequeña estatura que condujeron al sorprendido campesino al interior de lo que aparentaba ser una nave espacial. Lo desnudaron y lo rociaron con un líquido que parecía destinado a limpiarlo y desinfectarlo. Poco después entró en la sala otro ser de reducida estatura (alrededor de 1,50 m.) y de sexo femenino, con quien tuvo relaciones íntimas dos veces. Posteriormente, la “mujer” se fue y los seres echaron al aturdido (y supongo, feliz) Villas Boas de nuevo al exterior de la nave. Naturalmente, a los investigadores de la época el caso les pareció del todo sensacionalista y carente de rigor. El suceso fue posteriormente estudiado en detalle y recogido en diversos libros (1) y quizás sea interesante añadir que todo este incidente no reportó al testigo beneficio alguno, bien al contrario. Villas Boas, con el tiempo se licenció en Derecho y ejerció de abogado y hasta el día de su muerte sostuvo la veracidad de su caso.

Entre los estudiosos está comúnmente aceptado que la publicación del caso de Betty y Barney Hill inauguró lo que podemos calificar como de nueva etapa en la investigación ufológica, muy centrada hasta aquel entonces en los meros avistamientos o, a lo sumo, en el encuentro sin contacto con seres de aspecto humanoide, si bien ya en la década de los sesenta eran conocidos de la opinión pública los casos de contactismo como el de George Adamski, Daniel Fry o el italiano Eugenio Siragusa entre otros. Pero estos casos relataban una casuística totalmente diferente y hasta enfrentada con lo que nos referían los abducidos en sus traumáticas experiencias.

HynekEn el intento de clasificación y sistematización del fenómeno que hizo el astrofísico Dr. Allen Hynek (1910-1986) en 1972 no aparecía el fenómeno de la abducción. Hynek, que llegó a reunir en sus archivos más de 50.000 casos de incidentes OVNI, trabajó como consultor científico de la USAF entre 1948 y 1968 en el ámbito del  Blue Book Project  y pasó de su inicial escepticismo hasta el pleno convencimiento de que se hallaba ante un fenómeno real que debía ser investigado por la ciencia, llegando a fundar el CUFOS (Center for UFO Studies) con sede en Chicago. Hynek estableció una clasificación -comúnmente aceptada por la comunidad ufológica- basada en tres tipos de avistamientos (luces nocturnas, luces diurnas y objetos radar-ópticos) y tres tipos de encuentros (encuentros cercanos del tipo 1, del tipo 2 y del tipo 3). Los encuentros cercanos del tipo 3 (EC-III erróneamente traducido como “encuentros en la tercera fase”) comprenderían aquellos casos en los que el testigo ha informado de “presencia material de seres dotados de movimiento y aparente inteligencia, aunque su aspecto y comportamiento no encajen dentro de los patrones biológicos y sociales de nuestro mundo habitual” (2). Es decir, en la “clasificación Hynek” se contemplaba aquellos casos en que el testigo reporta el encuentro con entidades biológicas supuestamente extraterrestres pero no aquellos casos de interactuación con éstas, ni mucho menos los casos de secuestro o abducción que por aquel entonces no habían sido todavía muy estudiados. De ahí que posteriormente se propusiera la incorporación a dicha clasificación de los Encuentros Cercanos de Tipo IV que comprendería las abducciones y los más polémicos Encuentros Cercanos de Tipo V (atribuida al Dr. Steven Greer) que englobaría los contactos de tipo telepático o a través de cualquier otro tipo de percepción extrasensorial (el conocido fenómeno “contactee”).

Tampoco en la clasificación que debemos a Vallée se consideraba este tipo de incidentes, al menos de forma explícita. Jacques Vallée, matemático y astrofísico francés, nacido en 1939 y residente desde 1962 en Estados Unidos, es una de las máximas autoridades en el estudio del fenómeno OVNI. Vallée colaboró con la NASA y en la creación de ARPANET, la red de comunicación del Departamento de Defensa de Estados Unidos, precursora de la actual internet. Vallée es autor de numerosos trabajos y diversos libros (3) acerca del fenómeno OVNI, en los que ha defendido el estudio desde la rigurosidad científica de la hipótesis extraterrestre y de la hipótesis transdimensional en un intento de abordar una explicación completa del fenómeno.Valle

Vallée presentó una clasificación mucho más sofisticada y, en cierto modo, más completa que la del Dr. Hynek. En ella contemplaba, dentro del apartado “extrañezas”, el subtipo CK: “Mensajes extrasensoriales, hipersensibilidad somática o psíquica, mediumnidad, teleportaciones, levitaciones etc.” (4) en el que, a modo de cajón de sastre, podríamos enclavar los casos de abducción.

En principio, cuando en ufología hablamos de abducción nos referimos a aquellos casos de rapto o secuestro físico (esto es muy importante para distinguirlo claramente de aquellos casos de contactismo o canalización) de seres humanos por parte de, presuntamente, entidades biológicas extraterrestres con o sin presencia de objeto físico asimilable a un vehículo o nave espacial y, aunque parezca reiterativo, siempre contra la voluntad del sujeto. Y hay que poner un especial énfasis en la presunción referida al origen de los captores o secuestradores porque esto está lejos de ser una cuestión pacífica entre los investigadores.

Ciertamente, la abducción es uno de los aspectos más interesante de la casuística OVNI y a través de la que podemos obtener mayor cantidad y calidad de información junto, tal vez -y aquí expreso una opinión personal- con algunos casos de contactismo.

Actualmente contamos con varios cientos de casos (probablemente algunos miles) desperdigados por todo el mundo aunque se hace muy difícil catalogarlos (5) debido a que la amnesia u olvido de la experiencia -generalmente traumática- por parte del testigo es una característica intrínseca de este fenómeno. Por otro lado, algunos investigadores sospechan que tras determinadas desapariciones de personas, pueden esconderse abducciones totales, es decir, sin retorno y sin posibilidad de posterior identificación y estudio. Dicho de otro modo, junto a los actuales casos conocidos, podrían existir muchos otros de los que ni siquiera tenemos conocimiento, con lo cual sólo estaríamos contemplando la punta del iceberg.

 

De los estudios efectuados, se deduce que el fenómeno de la abducción sigue un patrón común. Generalmente, el testigo o testigos suelen recordar la parte inicial y final del incidente, aunque en ocasiones el origen suele estar “olvidado” y resurge a raíz de una circunstancia ajena al mismo que actúa de desencadenante. Entre el inicio y el final se ha producido un lapso denominado missing time (6) en el que el sujeto no recuerda nada y que sólo puede detectar por el desfase horario que se ha producido o por la diferencia entre el tiempo del sujeto (medido, por ejemplo, por su reloj de pulsera) y el tiempo de su entorno. Esa parte central del episodio de abducción ha de ser extraída de la parte inconsciente a la que ha sido relegada mediante técnicas de hipnosis, dado que el sujeto es incapaz de recordar de forma consciente dónde ha estado y qué ha sucedido. A través de la regresión hipnótica (la utilización de esta técnica es muy controvertida entre los investigadores) se accede a un material que el sujeto ha enterrado -o le han enterrado- en su inconsciente profundo. La información así obtenida es coincidente en casi todos los casos y muestra la repetición de un mismo patrón indiferentemente del lugar en que se ha producido, raza, sexo o religión del abducido.

 

El sujeto es llevado al interior de una nave en cuya sala puede observar pantallas, cuadros de mando o consolas llenas de luces frente a las que ve operando, indiferentes a su presencia, seres de aspecto humanoide. Esta sala suele identificarse con lo que sería la “sala de control” de la nave. El sujeto es sometido a una especie de reconocimiento médico con especial atención a sus órganos reproductores y, en algunos casos, se produce contacto sexual, extrayéndole fluidos corporales (sangre, orina o semen). Finalmente es devuelto al lugar del que ha sido secuestrado en donde el sujeto prosigue su actividad sin que, en principio, tenga recuerdo alguno del incidente. En cuanto al aspecto de los supuestos humanoides, éste suele diferir según los testigos. Aunque la tipología más descrita es la conocida como “grises” (7) , en algunos casos se han descrito robots (caso Pascagoula) y en otros, seres de aspecto monstruoso (caso Zanfretta).

 

La historia de las abducciones, como se ha indicado al principio, se iniciaría en 1957 en Brasil con el caso Villas Boas, aunque el estudio del fenómeno como tal lo motivó el “secuestro” de Betty y Barney Hill acaecido en 1961 en New Hampshire, EE UU. El caso fue ampliamente expuesto en el libro de John Fuller, The interrupted journey y posteriormente revisado y ampliado por Marjorie Fish, quien fue capaz de identificar las coordenadas de un mapa estelar que, al parecer, los supuestos extraterrestres mostraron a Betty Hill. (8) Tomemos, pues, el estudio de este caso como paradigmático para ilustrar el desarrollo clásico de un incidente de este tipo.

El caso Hill: el viaje interrumpido

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En la noche del 19 de setiembre de 1961 el matrimonio formado por Betty y Barney Hill conducían su vehículo, un Chevrolet Bel Air modelo 1957, desde las cataratas del Niagara y las ciudades de Quebec y Montreal, en Canadá, donde habían pasado sus vacaciones, hasta Portsmouth, en el estado de New Hampshire, donde tenían fijada su residencia. Alrededor de las ocho de la tarde (9), se hallaban conduciendo por una zona muy poco poblada de las White Mountains que posteriormente identificaron como Campton, en las proximidades de Lincoln, cuando de pronto vieron lo que creyeron que era una estrella fugaz que atravesaba el cielo, entre la Luna y el planeta Júpiter. Pronto, sin embargo, pudieron comprobar que se trataba de algo más, cuando aquella luz, haciéndose más grande y brillante, pareció tomar tierra en un campo bordeado por la carretera (la ruta 3). Intrigado por este hecho, Barney salió del coche y dirigiéndose hacia donde parecía haber aterrizado el objeto, constató, con la ayuda de unos prismáticos, que aquello no era un fenómeno natural. Pudo ver lo que parecía un extraño objeto volador provisto de ventanas a través de las cuales observó ciertos seres de apariencia humanoide, entre 8 y 11, vestidos con unos uniformes negros brillantes y gorras negras, manipulando “tableros de mandos”. De pronto, uno de ellos pareció mirar a Barney y, según él mismo declaró, pareció enviarle un mensaje en el que le ordenaba que se quedase donde estaba.

Mientras, su esposa Betty apartó el coche de donde su marido lo había dejado, aparcándolo a un lado de la carretera. No tuvo tiempo de mucho más pues enseguida llegó su marido, muy alterado, gritando que iban a ser capturados. Arrancaron precipitadamente el coche pero no llegaron muy lejos: pronto empezaron a oír un extraño zumbido, que parecía proceder del maletero de su coche y, notando un hormigueo por todo el cuerpo, una extraña somnolencia se apoderó de ellos.

Lo siguiente que recuerdan los Hill es que el sonido cesó y comprobaron en un indicador de carretera que se hallaban a 17 millas de Concord, cerca de su ciudad, Portsmouth, donde llegaron hacia las 5 de la mañana. Y aquí se produce la primera anomalía: debieron haber llegado a las 3 de la madrugada y eran las 5. Tenían, pues, dos horas de “tiempo perdido”. Además, pudieron comprobar que en su viaje les faltaban más de 56 kilómetros. Las anomalías no terminaban ahí: ambos nunca pudieron volver a ponerse la ropa que llevaban cuando se produjo el avistamiento del extraño objeto; Barney comprobó que las puntas de sus zapatos estaban desgastadas por la parte superior, como si hubieran sido fuertemente rozadas contra algo y, por otro lado, observó que le habían aparecido una manchas en la ingle que antes no tenía. Sus relojes nunca volverían a funcionar. El vestido de Betty estaba roto por varias partes (el forro, la cremallera y el dobladillo) y pudo observar que estaba impregnado de un polvillo de color rosado cuya procedencia no podía explicar. En los días que siguieron al incidente, Barney vio que su coche tenía unas manchas brillantes en la parte del maletero para las que tampoco encontró explicación.Hill_sign

El 21 de setiembre de 1961, Betty llamó por teléfono a la base militar Pease que la USAF tiene en Portshmouth y reportó su avistamiento. Al día siguiente, el Mayor Paul W. Henderson se puso en contacto con los Hill para mantener una entrevista con ellos y para que le explicaran en detalle el incidente (10). En su informe, que posteriormente fue recogido en el Blue Book Project, Henderson concluyó que lo que los Hill habían visto en la noche del 19 de setiembre había sido el planeta Júpiter. Una conclusión cuando menos curiosa si tenemos en cuenta que el objeto visto por los Hill fue detectado por el radar militar.11

Inquieta por todo el suceso, al cabo de unos días, Betty acudió a la biblioteca local en donde pudo leer un libro escrito por el mayor Donald Keyhoe (12) y el 26 de setiembre decidió escribirle contándole su caso. El 21 de octubre, Walter Webb, del NICAP se reunió con los Hill y recogió de primera mano todo lo que éstos podían recordar de su incidente. Webb llegó a la conclusión de que los Hill decían la verdad y que muy probablemente lo que contaban había sucedido en realidad

Sin embargo, lo más molesto fueron las secuelas físicas posteriores a la noche de ese 19 de setiembre. Barney tenía fuertes dolores de estómago que acabaron en úlcera, su ansiedad se había disparado y era ya permanente y su tensión arterial permanecía anormalmente alta. Paradójicamente, Betty Hill no parecía tener secuelas físicas destacables, aunque solía sufrir recurrentes pesadillas en las que se veía rodeada de unos desconocidos de pequeño tamaño, como enanos. También Barney solía sufrir este tipo de sueños en los que se veía conducido a bordo de lo que él identificaba como una nave espacial por unos hombrecitos.

Todo este cuadro psicosomático hizo que en primera instancia los Hill acudieran a la consulta primero del Dr. Patrick J. Quirke y, posteriormente, del Dr. Duncan Stephens en Exeter a quien Barney le comentó todo el incidente y el recuerdo que tenía del ataque de pánico que sufrió cuando contempló con sus prismáticos el objeto posado en el suelo a escasa distancia de donde se hallaba. alien_Hill

El Dr. Stephens, viendo la imposibilidad de tratar de forma eficaz el cuadro que presentaban los Hill, decidió derivarlos al psiquiatra y neurólogo Dr. Benjamin Simon, de Boston. El 14 de diciembre de 1963 (es decir, más de dos años después de que tuviera lugar el encuentro con aquel objeto) se personaron en la consulta del Dr. Simon. Dado el tiempo transcurrido y el tratamiento sintomático efectuado aplicado hasta la fecha sin que diera resultado, el Dr. Simon decidió abordar el problema mediante la psicoterapia, utilizando para ello técnicas de regresión hipnótica. Estas sesiones de hipnoterapia se iniciaron el 4 de enero de 1962 y finalizaron el 6 de junio de 1964. Y fue así como surgió la sorprendente historia, “olvidada” hasta entonces.

Los Hill se vieron en su coche, parado en un camino de tierra, que no podía avanzar debido a un obstáculo que les cerraba el paso. Aparecieron entonces varios humanoides de pequeña estatura que les llevaron hasta una especie de nave espacial de forma discoidal posada en el suelo en un claro del bosque. Ascendieron por una rampa y luego por un corredor circular que parecía rodear la nave por el interior, hasta a una habitación también circular. La sala parecía iluminada con una luz parecida a la que produce el “vapor de mercurio”, según la descripción que hizo Betty Hill por comparación con la del Planetario Hayden de Nueva York que tiempo atrás había visitado Betty. Esta luz da a la piel un color azul grisáceo lo que podría explicar el color que los Hill atribuyeron a sus captores.

Betty Hill describió a sus captores como hombrecitos de corta estatura, de rostro ancho y aplanado, de enormes ojos oblicuos que se desplazaban hacia los lados del cráneo. La boca era una simple hendidura, como un corte, desprovista de labios. La que asimilaron a la nariz tampoco tenía relieve alguno y eran dos simple agujeros. La cabeza y el tórax eran enormes, de tamaño desproporcionado al resto del cuerpo, mientras que su piel, como decíamos, fue descrita como de color gris azulado (Betty) y de tonalidad metálica (Barney).

Los hombrecillos arrastraron literalmente a Barney, deslizando las puntas de los zapatos por el suelo (lo que aclararía el origen de la marca que no podía explicar cómo se había producido). Los raptores los subieron a bordo de la nave y los separaron. Los desnudaron y, colocándolos sobre una mesa que Barney califica de corta ya que sus piernas colgaban por el extremo de la misma (Barney Hill media 1,74 m.) les sometieron a diversos reconocimientos físicos: obtuvieron muestras de la piel raspándoles el brazo y les cortaron algunos cabellos y uñas. Barney cree que le tomaron muestras de esperma, aunque no fue consciente de haber eyaculado. A Betty le introdujeron una especie de cable por el ombligo que posteriormente le indicaron era una “prueba de embarazo”. Tanto Betty como Barney Hill identificaron a uno de esos humanoides como el líder del grupo, tal vez el más alto. Fue con este individuo que Betty mantuvo una comunicación sin intercambio de palabras, lo que hace pensar que se trataba de algún intercambio de tipo telepático. No así la comunicación que mantenía el líder con el resto de los tripulantes, que pudo ser claramente audible por los Hill y se asemejaba a una especie de incomprensible murmullo totalmente plano.

Durante el protocolo hipnótico, Betty Hill refirió una situación ciertamente extraña y curiosa. Uno de los humanoides entró en la sala portando la prótesis dental de Barney, lo que pareció llamar fuertemente la atención del líder. Betty le explicó entonces que su esposo había perdido los dientes en un accidente, motivo por el cual había tenido que sustituirlos por esta prótesis y que a cierta edad avanzada era habitual que los humanos perdiesen los dientes y tuvieran que utilizar este tipo de prótesis. Betty Hill declaró que, pese a todos sus esfuerzos, no pudo hacerles comprender el concepto de vejez y de tiempo, cuestión que parecía ser algo totalmente extraño para ellos. Por su parte, Barney estaba totalmente aterrorizado, hasta el extremo que permaneció con los ojos cerrados durante casi todo el tiempo que duró el incidente.

El mapa estelar

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Durante una de las regresiones hipnóticas a las que Betty Hill fue sometida, relató un episodio ciertamente extraño y que no ha dejado de ser muy controvertido por los investigadores. En un momento dado de su “secuestro”, Betty observó algo parecido a un dibujo o plano, aunque de aspecto tridimensional, asimilable a un holograma, que colgaba de una de las paredes de la sala a la que fue conducida en la que se representaban una serie de líneas que recorrían diversos puntos. El “líder” le explicó que aquello era un mapa, que los puntos representaban estrellas y las líneas era rutas comerciales “identificadas con líneas continuas” y rutas de exploración “identificadas con líneas discontinuas”, señalándole uno de esos puntos e identificándolo como el Sol. Esta experiencia debió calar muy hondo en el inconsciente de Betty Hill pues era objeto de recurrentes y vívidos sueños hasta el extremo de que en noviembre de 1961 escribió más de cinco hojas sobre este episodio y los recuerdos que le afloraban en sueños. Finalmente, en 1964, en una de las regresiones hipnóticas a las que fue sometida por el Dr. Simon, Betty dibujó una reproducción del mapa estelar en cuestión.

En 1968, el mapa atrajo la atención de Marjorie E. Fish, (13) una joven maestra de escuela de la población de Oak Harbor (Ohio) que por aquel entonces contaba 34 años y sentía una gran afición por la astronomía. Intrigada por el dibujo de Betty Hill, decidió abordar la tarea de construir un modelo tridimensional a escala con el fin de identificar la zona del espacio que representaba aquel supuesto mapa. Para ello, dedicó una sala entera y más de 250 cuentas (a modo de cuerpos celestes) colgadas de hilos del techo de la habitación que representaba el espacio conocido en una distancia de 65 años luz. Tras más de seis años de trabajo, la construcción de más de 20 modelos de representación del entorno espacial de nuestro sistema solar hasta la distancia antes indicada y la documentación en decenas de catálogos estelares, Marjorie Fish consiguió aislar una agrupación estelar que coincidía con el mapa dibujado por Betty Hill. Así finalmente, ya en otoño de 1972 se identificó el sistema de procedencia de los supuestos extraterrestres: las estrellas Zeta Reticuli 1 y Zeta Reticuli 2. Nave_Hill

En todo este asunto hay una cuestión que merece especial atención. La razón por la cual la identificación del mapa no pudo efectuarse hasta 1972 se debió a que varias de las estrellas que lo componían, en concreto el triángulo del fondo identificadas con los números 97, 95 y 86.1, no fueron clasificadas hasta la aparición del Catálogo Gliese en otoño de 1969. Es decir, cuando Betty Hill -bajo protocolo hipnótico- dibujó ese mapa, la estrella 86.1 no aparecía en ninguno de nuestros catálogos, mientras que las 97 y 95 sí aparecían pero en una posición incorrecta que posteriormente, a tenor de los nuevos datos obtenidos, fue corregida. Dicho de otra forma: nadie en 1964 conocía de la existencia de esas estrellas en esa exacta situación.

Hay que aclarar que la cuestión del mapa estelar está lejos de ser pacífica entre los que han abordado el estudio de este caso. Así, Carl Sagan afirmó en su día que la identificación de ese mapa con cuerpos celestes concretos era poco más que una alineación aleatoria de puntos aleatorios, afirmación rebatida por la opinión del estadístico Dr. David Saunders, que había trabajado para la Comision Condon, y que argumentó que estadísticamente era altamente improbable que estuviéramos ante una casualidad debida al azar.

Ciertamente, si aceptamos la autenticidad de este mapa estelar, sería una prueba objetiva de la realidad no solo de este incidente sino, por extensión, del fenómeno de las abducciones. Pero, como ya hemos apuntado, este es un tema que está lejos de ser pacífico entre los investigadores. De hecho, al igual que todo el asunto de las abducciones cuya naturaleza e, incluso, su propia realidad, es fuente de importantes controversias dentro de la comunidad ufológica.

 

Barney Hill murió en 1969 a los 46 años de edad debido a un derrame cerebral. Había antecedentes familiares de una muerte similar por lo que no hay que buscar relación alguna con el incidente de 1961. Después de su muerte, Betty Hill desarrolló una intensa actividad relacionada con el fenómeno OVNI y en concreto con su caso de abducción: dio charlas y apareció en programas de radio y televisión. Curiosamente, Betty empezó a desarrollar determinadas facultades psíquicas fuera de lo común, lo que en 1976 la llevó a la visita del psiquiatra Dr. Berthold Eric Schwarz que estudió el caso y comprobó, efectivamente, que en su casa de Portsmouth tenían lugar sucesos que podían calificarse de paranormales y en los que el hilo conductor parecía ser la propia Betty Hill (14). Esta circunstancia se repite en otros casos de abducción, lo que lleva a los investigadores a preguntarse si es la abducción en sí misma la que desencadena este tipo de facultades o los abducidos lo son porque poseen estas facultades. Schwarz parece inclinarse por esta última hipótesis cuando afirma:

 

“En el caso de abducción de Betty, como en algunos ejemplos de contactos con OVNIs, se tiene la impresión general de que el individuo protagonista es un tipo único de persona, cuyas facultades (es decir, su capacidad para sumirse rápidamente en un profundo trance hipnótico, sus rasgos disociativos y sus potencialidades psíquicas de alta calidad), latentes o no, son necesarias para los OVNIs o para la fuerzas que se esconden tras ellos y que estos factores pueden ser vitales para la generación de la aparente experiencia de relación mente-materia.”  (15)

Es interesante destacar finalmente que, según el Dr. Schwarz, durante el tiempo que la trató, Betty estaba siendo vigilada y su teléfono intervenido posiblemente, según él mismo dedujo, por alguna agencia federal.

Betty Hill murió de cáncer en el año 2004. Su trayectoria vital y profesional (fue trabajadora social) al igual que la de su marido Barney (empleado del servicio postal de los Estados Unidos) hubieran sido de lo más normal de no haberse producido aquel incidente en la noche del 19 de setiembre de 1961.

 

Intentando hallar una explicación

Aceptando como verídico este incidente, durante mucho tiempo los investigadores han concluido lo que parece más obvio (aunque también lo más increíble): los Hill fueron secuestrados por entidades biológicas de origen no terrestre. Y por extensión, la intervención de una inteligencia extraterrestre, como la posibilidad más satisfactoria para explicar la multitud de casos que se reportaban en todo el mundo. Es lo que se ha venido en llamar la “hipótesis extraterrestre”. Desde entonces el fenómeno, su interpretación y el abordaje de una posible explicación han evolucionado y junto a esa posible explicación se ha abierto paso con fuerza otras teorías, la más arriesgada de las cuales defiende que nuestra civilización estaría sometida a una especie de manipulación por parte de inteligencias ajenas a lo que tenemos asumido como realidad objetiva, con espurios e inconfesables objetivos.El-viaje-interrumpido

Y todo ello sin olvidar la explicación meramente psicológica -casi siempre abrazada desde posturas escépticas- que atribuiría estos relatos a extraños episodios alucinatorios que se han gestado en la mente del sujeto, restando toda validez al proceso de abordaje hipnótico para llegar al origen de la posible experiencia y negando la realidad objetiva del fenómeno. Esta teoría, sin embargo, tiene difícil encaje si tenemos en cuenta que Betty y Barney Hill se sometieron por separado a las sesiones de hipnosis y que sus declaraciones fueron mayoritariamente concordantes. Esto no implica que el caso Hill, y todos los casos de abducción, no tengan una fuerte componente psíquica, que la tienen, pero no en el sentido de que los testigos sean víctimas de alucinaciones, sino en el más siniestro de que sean víctimas de algún tipo de manipulación mental, como sugiere Vallée en su libro “Pasaporte a Magonia”. De aceptar este presupuesto, estaríamos tras la pista que conectaría las abducciones -y, por extensión todo el fenómeno OVNI- con las apariciones religiosas y otros episodios que hasta la fecha hemos reducido al ámbito de la parapsicología sin plantear su relación con la ufología.

No podemos despreciar tampoco la intervención de agencias gubernamentales y los servicios de inteligencia en la manipulación de todo el fenómeno OVNI y de las abducciones en particular. Esta campaña de desinformación tendría como objetivo intoxicar con falsas noticias e informes de casos inexistentes para, finalmente, desacreditar todo el fenómeno y con él a quienes lo investigan. Investigadores de todas las épocas y nacionalidades han declarado haber sido víctimas en alguna ocasión de este tipo de actuaciones. De ser cierto, esta actuación estaría validando la importancia de un fenómeno que algunas élites de poder estarían valorando como potencialmente peligroso, hasta el extremo de dedicarle medios y recursos a su desprestigio (en terminología anglosajona, debunk).

Jacques Vallée y el “sistema de control”

Uno de los intentos de aproximación científica a este tema la realizó el ya citado Jacques Vallée. El investigador francés, que en un principio había apostado por la “hipótesis extraterrestre”, fue paulatinamente derivando hacia posiciones más folkloristas pero a la vez más inquietantes. Tras años de estudio, llegó a la conclusión que la atribución a visitantes del espacio era insuficiente para explicar la amplísima y a menudo contradictoria fenomenología OVNI:

“Los datos acumulados tienden a demostrar, de diversas maneras, que sin duda los OVNIs existen, que dan cuenta de un fenómeno precedentemente no reconocido y que los hechos no corroboran la hipótesis de visitantes del espacio tal y como se la concibe generalmente.” (16)

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Y fundamenta esta afirmación en varios argumentos. En primer lugar, los llamados encuentros cercanos serían mucho más numerosos de lo que exigiría cualquier exploración física de nuestro planeta. Asimismo, la morfología reportada en los casos de abducción y en los encuentros cercanos por parte de los testigos, tendría poca probabilidad de aparecer en otro planeta, siempre según Vallée, y desde un punto de vista biológico resultaría mal adaptada a los viajes interplanetarios. Los comportamientos de esos presuntos visitantes extraterrestres serían contradictorios con la hipótesis de experimentaciones científicas realizados sobre humanos por una supuesta raza más avanzada, aunque esta afirmación, sin embargo, podría adolecer de una visión en exceso antropocéntrica.

Para Vallée la presencia de esa inteligencia ha sido una constante en la historia de la Humanidad, habiéndose adaptado a las diversas culturas en las todas épocas vividas por la especie humana. Constituiría una especie de “sistema de control” natural.

 

“Si tomamos un amplio muestreo de este material histórico, veremos que se halla organizado alrededor de un tema central: la visita de seres aéreos procedentes de uno o varios países legendarios y remotos. Varían los nombres y las peculiaridades, pero la idea central permanece. Llámese Magonia, cielo, infierno, País de las Hadas , todos estos lugares tienen una característica común: ningún viviente puede llegar a ellos, excepto en muy contadas ocasiones. Los emisarios de estos lugares sobrenaturales llegan a la Tierra a veces en forma humana y otras bajo la apariencia de monstruos. Una vez aquí, realizan maravillas. Sirven a los hombres o los combaten. Influyen en las civilizaciones a través de revelaciones místicas. Seducen a las mujeres, y los pocos héroes que se atreven a buscar su amistad descubren que las doncellas del País de las Hadas sienten unos deseos que, más que una naturaleza puramente etérea, ponen de manifiesto una naturaleza carnal.” (17)

 

Desde nuestro punto de vista, la presencia de un fenómeno a lo largo de la historia de la humanidad no debería invalidar la hipótesis extraterrestre. Simplemente estaríamos frente a un fenómeno (siempre el mismo) que sería interpretado e incluso visualizado por el testigo en función del conocimiento y los arquetipos vigentes en cada época. Más importancia, según nuestra opinión, tienen aquellos informes que indican la facultad de manipular el continuo espacio tiempo, que ha llevado a otros autores a atribuir un origen transdimensional al fenómeno, como la hipótesis de los crononautas o viajeros del tiempo defendida por Randles.

Salvador Freixedo y “la granja humana”

FreixedoUna línea argumental parecida a la de Vallée, pero ligándola estrechamente a la estructura de creencias y religiones que han conformado las diversas civilizaciones, es la que defiende Salvador Freixedo (18),tal vez, la máxima autoridad sobre ufología del mundo latino, aunque a él no le gusta que le llamen ufólogo. Para Freixedo, estamos ante un fenómeno absolutamente real y objetivo, que interactúa con la psique humana, la secuestra, la manipula. La inteligencia que está tras estos fenómenos ha estado ahí desde el principio de los tiempos. Son el origen de los mitos, las creencias y las religiones de la humanidad. Son crueles y tienen al ser humano confinado en esta especie de “granja humana” (título de uno de sus libros) que sería nuestro planeta. Para ellos carecemos de importancia y manipulan nuestra mente, nuestros sentimientos y nuestras emociones. Freixedo coincide con la teoría del investigador norteamericano William Bramley, expuesta en su obra “Los dioses del Edén”, según la cual esas inteligencias estarían en el origen de nuestras crueles guerras, aparte de ejercer una total manipulación política y económica. Es una línea argumental muy parecida a la de John Keel, (19) aunque Freixedo desarrolla líneas de trabajo más atrevidas.

Así, con la autoridad que le da su formación, experiencia y edad, defiende la existencia de un encubrimiento a escala planetaria que no duda en calificar de conspiración para sustraernos la verdad. El mundo estaría regido por una casta de políticos, conocidos de la opinión pública, que serían meras marionetas al servicio de una élite “que nunca aparecería en la prensa ni en las noticias” y que habría pactado (o habría sido designada) por entidades radicalmente distintas a los humanos, esto es, los “dioses”, los auténticos dueños de esta “granja humana”, de intenciones oscuras y a menudo inconfesables.

John Mack y la realidad alterada

John_MackJohn Edward Mack fue doctor en psiquiatría por la Universidad de Harvard y uno de los investigadores que efectuó un trabajo más sistemático acerca de las abducciones, abordándolo desde una perspectiva rigurosa. Nació en Nueva York el 4 de octubre de 1929 y murió atropellado en setiembre de 2004 en un accidente en el que algunos han querido ver la alargada mano de los “dueños del mundo”. En 1955 obtuvo el doctorado en medicina por la Universidad de Harvard y a finales de los años 60 funda el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge que le confirió rápidamente renombre a nivel mundial. En 1972 es nombrado profesor titular de psiquiatría de la Universidad de Harvard y en 1977 recibe el premio Pullitzer por una biografía de Lawrence de Arabia. Con semejante bagaje académico se embarcó en el estudio de un asunto que sabía le iba a reportar la crítica del estamento científico: los casos de abducción o rapto por parte de entidades supuestamente extraterrestres.

Cuando inicia esta tarea, llevaba ya más de 40 años ejerciendo la psiquiatría. Mack estudió más de 200 casos de esas supuestas abducciones reportadas por testigos que, sometidos a protocolo hipnótico para conseguir que aflorase la parte más traumática de su experiencia que había sido enterrada en el inconsciente profundo, relatan siempre la misma historia. Finalmente en 1994 publicó los resultados de su estudio: los abducidos son personas mentalmente sanas, que no padecen esquizofrenia, ni psicosis ni cualquier otra alteración mental. Sus experiencias no pueden calificarse de alucinaciones y, lo más importante, cuando relatan su experiencia son sinceros. Quienes han sido víctimas de una abducción son personas normales, con comportamientos normales, con trabajos, entornos sociales y comportamientos normales, a las que de forma abrupta un fenómeno ajeno a ellas irrumpe en sus vidas, en contra de su voluntad, provocándoles lo que los psicólogos identifican como un trauma y como consecuencia transforma completamente sus vidas hasta el punto de que puede hablarse de un antes y un después de la experiencia.

La conclusión a la que llega John Mack es que esas personas fueron testigos de un hecho real, en el sentido de que no fue fruto de su imaginación o de alteraciones mentales. Pero no se trataría de un fenómeno moderno inducido por los medios de comunicación, el cine o la televisión. Las abducciones formarían parte de encuentros que se han producido a lo largo de la historia (él destaca ejemplos similares que pueden encontrarse en la cultura y folclore de los nativos norteamericanos si bien adaptados al leguaje y conocimiento de la época) y de las que tenemos noticia a través de los relatos de aquellos que hemos calificado de visionarios.

¿Son las abducciones reales? Mack afirma que para los testigos de esos encuentros, sí (de hecho el título del libro que recoge el resultado de su estudio es revelador: “Abducciones: encuentros de humanos con alienígenas”). Sin embargo se pregunta acerca del concepto occidental de realidad y considera la necesidad de una noción ampliada de esa realidad para abordar el estudio del fenómeno ya que “la investigación de casos de abducción presenta especiales desafíos ya que buena parte de la información que se obtiene no encaja dentro de las comúnmente aceptadas nociones de realidad” (20) dado que en el paradigma occidental, el mundo mental, o del pensamiento, y el mundo físico, considerado el único real, se han mantenido radicalmente separados. Y admite: “El fenómeno de abducción va contra las nociones de realidad de la visión científica occidental del mundo” (21). Mack afirma que es nuestra cultura la que define lo que es real, que la noción de realidad tiene una componente arbitraria: lo que es real para nosotros puede no ser tan real para un nativo americano o para un budista tibetano, por ejemplo. Los sentidos que tenemos para conocer esas otras “realidades” están atrofiados, hemos perdido los sentidos primitivos que nos permitirían ir más allá de nuestro horizonte meramente físico.

David M. Jacobs: las abducciones como realidad objetiva

David_JacobsUn punto de vista opuesto a ese “espiritualismo” del Dr. Mack lo mantiene otro gran investigador norteamericano del fenómeno de las abducciones: el Dr. David Jacobs. Jacobs es doctor en Historia por la Universuty of Wisconsin-Madison y hasta su reciente jubilación, profesor de Historia en la Temple University de Filadelfia. Es autor de numerosos trabajos y varios libros acerca del fenómeno OVNI (22). Para el Dr. Jacobs las abducciones serían algo físico y no espiritual y considera que, a diferencia de la postura mantenida por el Dr. Mack, su estudio debe ser abordado como una realidad objetiva, algo que existe en el mundo que consideramos real.

Jacobs inicio el estudio de los OVNIs en 1965 y pronto le llamó la atención los numerosos casos de abducción, sus historias recurrentes, la sinceridad de los testigos, la universalidad de su casuística y la aparente inteligencia que parecía ocultarse tras ese fenómeno. Ha estudiado más de 1.100 casos de abducciones y, entre otras obras suyas, destaca el libro Secret Life: Firsthand Accounts of UFO abductions, traducido al español y publicado con el título “Vida Secreta” por Ediciones B en 1993, en el que repasa más de 300 experiencias de abducción de unos 60 testigos, tras ser sometidos a protocolo hipnótico con el fin de rescatar el recuerdo de su encuentro con sus secuestradores. Para ello Jacobs se especializó en la técnica de regresión hipnótica que aplicó personalmente a los testigos que entrevistó.

“Descubrí que, por lo general, el lugar del rapto no importa demasiado. La gente con la que me entrevisté había sido raptada en diversas partes de la nación y del mundo) en ciudades y en zonas rurales, en autopistas y en aisladas carreteras comarcales, en viviendas unifamiliares y en complejos urbanísticos. Aunque generalmente no se conocían entre sí, todos me contaron las mismas cosas. Todos ellos fueron raptados por seres de extraño aspecto, todos fueron sometidos a una variedad de procedimientos físicos y mentales y todos devueltos al mismo lugar en el que fueron raptados. Ninguno de ellos admitió haber tenido la menor posibilidad de resistirse y, cuando la experiencia hubo concluido, la olvidaron prontamente en su mayor parte. En su mayoría se quedaron con la impresión de que algo les había ocurrido pero no podían decir con exactitud en qué consistía ese algo. También descubrí que algunos de los raptados recordaban sucesos sin la ayuda de la hipnosis y que estos coincidían con los aflorados por medio de la hipnosis.” (23)

Curiosamente, Jacobs se encuentra con un esquema prácticamente idéntico al que se encontraron el Dr. Mack o el escritor Budd Hopkins (24) en sus investigaciones. Sin embargo, le debemos un intento de sistematización a la hora de abordar el estudio de esta fenomenología con la clasificación que efectuó de las abducciones.

Para el Dr. Jacobs, la inteligencia que se esconde tras estos casos es objetiva, física y real. Se trataría de alienígenas que entre los objetivos de sus experimentos estaría la creación de una raza híbrida, sin descartar en absoluto, la implantación de un sistema de seguimiento y control a través de los implantes hallados en algunos testigos. Jacobs reconoce que no sabemos a ciencia cierta por qué los colocan, aunque personalmente cree que son elementos sofisticados que cumplirían funciones diversas (25).The-threat-revealing-the-secret-alien-agenda

Jacobs divide los casos de secuestros en tres experiencias:

  1. Experiencias primarias: Procesos que los alienígenas ejecutaban el mayor número de veces y con el mayor número de gente. Formaban el entramado de los procesos siguientes.
  2. Experiencias secundarias: Ocurren con menor frecuencia. Todos los raptados tienen en su haber algunas experiencias secundarias, pero no durante cada episodio. Algunos individuos no han sido sometidos a todos los episodios.
  3. Experiencias auxiliares: Se incluyen en ellas procesos sexuales especializados y otros procesos irregulares. Estos acontecen raramente si se considera la población de los raptados como un todo, pero pudo ocurrirle muchas veces a un determinado individuo objeto de rapto.

A esas tres experiencias le aplica tres categorías: la física, la mental y la reproductiva.

Jacobs está convencido que estas experiencias no son oníricas, sino totalmente reales. Y tampoco son experiencias espirituales. Además, descubrió que estas experiencias, en algunos sujetos, aparecen en la infancia y se repiten a lo largo de toda la vida en diversas ocasiones. Y no sólo eso, sino que los abducidos suelen tener antecedentes familiares de casos similares. Es como si los “extraterrestres” se cebaran especialmente en una determinada línea “genética”.

Aunque la mayoría de las abducciones no tuvieron lugar cuando la persona dormía, algunas sí ocurrieron durante la noche. Es como si esa “inteligencia” considerase que durante ese espacio de tiempo el abducido no va a ser echado en falta si desaparece durante unas horas. Esta circunstancia en relación con determinados informes de casos de contactos sexuales, recuerdan aquellos otros de íncubos y súcubos presentes en los relatos folclóricos de la Edad Media.

 

Y Jacobs llega a una conclusión inquietante:

“Durante años los abducidos han contado que en el futuro los humanos y los híbridos convivirán juntos. Al principio me parecía una fabulación mental, pero empecé a escuchar lo mismo una y otra vez de personas que no estaban conectadas entre sí. Según los testigos, los alienígenas mencionan la llegada de un cambio. Creo que todo esto forma parte de un programa de integración en la sociedad. A principios de 2003 escuché varios relatos de abducidos que decían cumplir la misión de ayudar a los híbridos a integrarse en nuestra sociedad y enseñarles a vivir en la Tierra. Cada vez se repiten más este tipo de testimonios.” (26)

 

Y concluye:

“Después de 45 años investigando el fenómeno de la abducción, he descubierto que no me gusta y, además, me da miedo”.

Concluyendo

En este artículo hemos revisado el controvertido e inquietante asunto de los secuestros por extraterrestres que en el argot ufológico se conoce con el término abducción y algunas de las líneas de investigación abiertas hasta la fecha.

Como hemos visto, este asunto atrajo la atención de figuras del mundo académico que, lejos de conseguir algún tipo de beneficio, fueron atacados y ridiculizados por dedicar su tiempo, esfuerzo y conocimientos a esa labor. Pero tal vez esto sea la mejor garantía de su honradez.

 

Hay que tener las ideas muy claras y, sobre todo, mucho valor y mucho coraje para, desde una consolidada, reconocida y, sobre todo, cómoda cátedra de psiquiatría o historia en una universidad de prestigio arriesgar la reputación profesional y lanzarse al estudio de unos sujetos que afirman haber sido secuestrados por “marcianitos verdes”por no citar el valor que requiere el relatar la experiencia cuando uno ha sido una víctima de estos episodios).

 

Y en el ámbito estricto de los casos de abducción, hay algunas cosas que no dejan de sorprenderme. En primer lugar el hecho de que una inteligencia capaz de desarrollar un tecnología tan absolutamente avanzada como nos muestran los testigos de esas abducciones no es capaz de camuflar total, absoluta y definitivamente estos episodios, enterrando en una amnesia absoluta e irrecuperable la experiencia de los testigos. Es absurdo a menos que lo que realmente quieran es que sepamos de estos hechos, aunque sea a través del filtro de nuestra mente y nuestra cultura.

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En segundo lugar, la constatación de una cifra exageradamente alta de casos de aterrizaje que, aceptando como válida la hipótesis extraterrestre, deberían tener por finalidad la exploración de nuestro planeta y el conocimiento de sus habitantes, sus características, costumbres y organización social. El Dr. Vallée, en su obra “Dimensions a Casebook of Alien Contact”, llega a la conclusión de que si los ovnis son naves espaciales actuando en el marco de un estudio de nuestro planeta “han aterrizado en nuestro mundo un mínimo de ¡tres millones de veces en dos decenios”. Ciertamente esta cifra es absolutamente absurda por lo elevada, cuando, en el estado actual de nuestra tecnología, con algunas simples sondas orbitando alrededor de la Tierra, es posible cartografiarla hasta en sus más mínimos detalles y captando las emisiones de radio y televisión es posible tener un conocimiento exacto de la historia, los conocimientos y la organización social y política de la humanidad. Todo esto nos obliga a pensar que las apariciones de estos objetos son deliberadas y obedecen a otro fin que el meramente investigativo

Finalmente, la constatación de que ese fenómeno ha acompañado a la humanidad desde que ésta existe y se ha “colado” en nuestro folclore, nuestra mitología y nuestras leyendas. Ha adoptado la forma que la cultura del momento le ha exigido: fueron dioses en la antigüedad, ángeles en los relatos bíblicos, el diablo en la Edad Media, las apariciones marianas en tiempos recientes y las naves venidas del espacio en la actualidad más reciente, cuando el ser humano dio el salto al exterior de su planeta. Es un fenómeno camaleónico que percibimos a través del filtro de nuestras particulares creencias y conocimientos pero que siempre ha estado ahí. Tal vez, como apuntan diversos autores, la inteligencia que subyace tras el fenómeno es la misma que en su día debió intervenir en la creación del ser humano. Tal vez, quién sabe

 

Para mí, y expreso sólo una opinión personal, estamos ante un fenómeno real y objetivo pero que interactúa estrechamente con la mente del sujeto a nivel individual e incluso con el inconsciente colectivo del que tomaría “prestados” determinados arquetipos que necesita en cada época y circunstancia para manifestarse. ¿Seres venidos de otros planetas? Tal vez. ¿De procedencia transdimensional? Casi seguro. ¿Capaces de alterar nuestra percepción de la realidad, suponiendo que esta sea única? Naturalmente. Pero ¿Con qué finalidad? Aunque nos parezca importante, tal vez sea una pregunta inútil. Para mí, y participo de la opinión de Keel y Freixedo, una cosa es cierta: no les importamos lo más mínimo.

Imagínese que en un día soleado de primavera pasea Vd. por el campo y de forma accidental pisa un hormiguero. Posiblemente, si las hormigas fueran capaces de desarrollar un pensamiento racional se lamentarían del castigo divino que ha representado esa enorme masa oscura que, surgiendo de la nada, aplastó a decenas de sus congéneres sin que tuvieran explicación alguna para ello. Tal vez las más interesadas en el fenómeno especularían sobre ese extraño mensaje que algunas hormigas dijeron haber visto en aquella oscura masa poco antes de que aplastara el hormiguero: “legítima suela de cuero” ¿Cuál debía ser su oculto significado? ¿Qué quería transmitirnos con aquellas palabras la inteligencia que se ocultaba tras este “fenómeno”? Mientras tanto, Vd. totalmente ajeno a lo que ocurría un poco más abajo seguiría caminando, disfrutando del día, absorto en sus propios pensamientos.

Y es que, salvando las distancias, quizás la realidad sea así de simple.

David Álvarez Planas 2013

Artículo publicado bajo Licencia Creative Commons 3.0 que autoriza la copia, reproducción y distribución del texto bajo estas cláusulas: no se permite un uso comercial del texto, se ha de citar el autor y la fuente original y no se pueden hacer obras derivadas del texto.

Rogamos que nos comuniquen por correo electrónico  la reproducción de cualquiera de los contenidos de esta publicación (editor@dogmacero.org)

 


Notas


1.- Veáse RIBERA, Antonio. Secuestrados por extraterrestres. Editorial Planeta, 1981

2.- ADELL SABATÉS, Alberto. Manual del Ufólogo. Editorial 7 ½. Barcelona, 1979

3.- Entre sus obras destacan Passport to Magonia: From folklore to flying saucers (1969), Messengers of Deception: UFO contacts and cults (1979), Revelations: alien contact and human deception o Wonders in the sky: Unexplained aerial objects from antiquity to modern times (2010)

4.- Op.Cit.

5.- David Pritchard, físico del MIT y colaborador de John Mack, mantiene que la cifra de norteamericanos que afirman haber sido abducidos asciende a 900.000, señalando que las estimaciones varían entre unos pocos centenares de miles y tres millones.

6.- “Tiempo perdido”: expresión acuñada por el escritor e investigador Budd Hopkins.

7.- Del tipo “greys” o grises se han establecido diversos subtipos. Los más frecuentes y en función de las declaraciones de testigos, serían bajos y macrocéfalos de piel gris o verde-grisácea. Se estima que medirían alrededor de 1,20, tendrían brazos alargados y la cabeza de gran tamaño y absolutamente libres de vello en todo el cuerpo. De su rostro destacarían los ojos enormes y almendrados, con oídos pequeños y carentes de pabellón auricular. Se les ha descrito como carentes de ropa, aunque no se descarta la presencia de un traje ajustado que, incluso, podría confundirse con la piel. Este tipo de humanoide fue el descrito por el matrimonio Hill en su abducción de 1961.

8.- Nos basamos en la descripción del caso que John Fuller hace en su obra El Viaje Interrumpido y en la posterior recensión de Antonio Ribera en el libro Secuestrados por Extraterrestres (Ed. Planeta 1981).

9.- Otras fuentes,señalan que la hora del encuentro tuvo lugar alrededor de las 10:30 PM.

10.- En aquella época esto era un protocolo habitual ya que los OVNIS eran considerados un asunto  de interés para la defensa nacional dado el creciente número de avistamientos e incidentes producidos con aviones militares.

11.- VALLÉE, Jacques. Pasaporte a Magonia. p. 113

12.- Donald Edward Keyhoe (20-06-1897 – 29-11-1988) fue aviador del cuerpo naval de los marines y autor de diversos artículos sobre aviación. En 1950 empezó a interesarse por el fenómeno OVNI y escribió un libro considerado un clásico en la ufología mundial: The flying saucers are real. El 24 de octubre de 1956, junto con el físico Thomas Towsend Brown, fundó el NICAP (National Investigations Committee on Aerial Phenomena) una entidad sin ánimo de lucro, dedicada al estudio de los OVNIs que en aquella época era un auténtico motivo de alarma social debido a la profusión que los casos de avistamiento tenían en la prensa norteamericana.

13.- En 1966, el escritor John G.Fuller (1913-1990), con la colaboración del matrimonio Hill y del Dr. Simon, escribió el libro The Interrupted Journey: two hours aboard a flying saucer en donde se publicaba una reproducción de ese “mapa estelar”. Fue la lectura de este libro lo que despertó el interés de Marjorie Fish para intentar identificar los puntos y las líneas en él dibujadas.

14.- El resultado de estas entrevistas fue publicado por la revista inglesa Flying Saucer Review.

15.- Antonio Ribera en Secuestrados por Extraterrestres, recogiendo las declaraciones del Dr. Schwarz en FSR

16.- VALLÉE, Jacques. Revelations: alien contact and human deception. Ballantine 1991

17.- VALLÉE, Jacques. Pasaporte a Magonia. Plaza y Janés, 1972. (pág. 16)

18.- Salvador Freixedo (Carballino, Orense 1923), antiguo miembro de la Compañía de Jesús. Estudió Humanidades, Filosofía, Teología y Psicología. Es autor de numerosos libros (no tan solo de parapsicología y ufología) entre los que destaca 40 casos de injusticia social (1957) que provocó que el por entonces presidente Batista lo expulsara de Cuba; Mi Iglesia duerme (1968) prohibido en España y que fue la culminación de sus desencuentros con la Compañía de Jesús que provocó su salida de la misma. En el campo de la ufología cabe destacar El diabólico inconsciente, La granja humana, La religión entre la parapsicología y los OVNIs, Defendámonos de los dioses… por citar sólo algunas de sus inestimables aportaciones.

19.- John Keel (1930-2009), escritor y periodista norteamericano, miembro del APRO. Al principio defendió el origen extraterrestre del fenómeno OVNI pero poco a poco fue dándose cuenta de que se enfrentaba a un fenómeno mucho más complejo, una pieza más de un enorme rompecabezas que precisaba de un ángulo de visión mucho más amplio. Coincidía con Vallée en la existencia de una inteligencia que ha establecido una especie de “sistema de control”, aunque él va más allá al afirmar que desde tiempo inmemorial la humanidad está siendo manipulada por un fenómeno que sólo acertamos a ver parcialmente y que coexiste con nosotros aunque en un plano de realidad diferente al nuestro. Fue autor, entre otros libros de Strange criatures from time and space (1969), Operation Trojan Horse (1970) y de The Mothman Profecies (1975).

20.- MACK, John. Abduction: human encounters with aliens. Ballantine Books. 1994. (Pág. 16)

21.- Op.cit. pág. 76

22.- The UFO controversy in America. Indiana University Press 1975; Secret Life: Firsthand Accounts of UFO abductions. Simon & Schuster 1992; The Threat: revealing the secret alien agenda Simon & Schuster 1998; UFOs and abductions: challenging the borders of knowledge. University press of Kansas 2000.

23.- JACOBS, David M. Vida Secreta. Ediciones B, 1993. (pág.27 y s.)

24.- En este artículo no hemos hecho una especial referencia a Budd Hopkins (1931-2011), un personaje que es especialmente importante en el estudio de las abducciones. Nació en Wheeling, West Virginia y fue un artista dedicado a la pintura y la escultura. Sus obras han sido expuestas de forma permanente en el Whitney Museum, el Gungenheim y el Hirshhom Museum entre otros. Se interesó también en el fenómeno de las abducciones del que llegó a ser un reconocido especialista. Es autor de diversos libros sobre esta materia como los clásicos Missing Time: A documented study of UFO abductions (1981), Intruders: The incredible visitations at Coopley Woods (1987), y los más recientes Witnessed: The true story of de Brooklyn bridge UFO abductions (1996), y Sight Unseen: Science, UFO invisibility and transfenig beings (2003).

25.- Los implantes no son meras elucubraciones sino objetos reales extraídos del interior del cuerpo de algunos testigos de abducción. Se han referido en diversos estudios aunque su aceptación está lejos de ser pacífica en la comunidad ufológica. El caso tal vez más notable y controvertido es el de Ron Noel, abducido a los 9 años de edad y en cuyo cuerpo se encontraron objetos implantados de apenas unos milímetros. El Dr. Roger K. Leir es considerado un especialista mundial en este tipo de implantes y en la técnica para conseguir su extracción.

26.- Entrevista al Dr. David M. Jacobs en http://www.maslladelaciencia.es

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