¿Experiencias cercanas a la muerte? El cerebro sigue funcionando tras fallecer

TRAS LA MUERTE CLÍNICA SU ACTIVIDAD ES MAYOR

nde1Las sensaciones narradas por personas que han sobrevivido a un coma o a una muerte clínica, conocidas como experiencias cercanas a la muerte (ECM), se han documentado desde hace décadas y en todo el mundo. Pese a ello, el interés sobre las mismas se ha multiplicado desde la publicación, el pasado otoño, de La prueba del cielo: El viaje de un neurocirujano a la vida después de la vida (Zenith) un libro superventas en el que el doctor Eben Alexander narra su supuesta experiencia en el más allá durante el tiempo que estuvo en coma.

Las ECM son para muchos la prueba fehaciente de que ni estamos solos, ni la muerte es el final de nuestra vida. Pero, para muchos otros –inlcuida la mayor parte de la comunidad científica– no tienen nada que ver con el más allá, una idea que ahora parece confirmarse gracias a un estudio de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos. La investigación, publicada hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, demuestra que, tras la muerte clínica, en la que el corazón deja de latir y la sangre no fluye al cerebro, los mamíferos muestran patrones de actividad cerebral con características de percepción consciente.

“Este estudio, realizado en animales, es el primero en detectar qué ocurre con el estado neurofisiológico cuando el cerebro muere”, explica la autora del mismo, Jimo Borjigin, profesora de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan. “Al demostrar que en las experiencias cercanas a la muerte se da una actividad cerebral bien organizada y que hay características neurofisiológicas consistentes con el proceso consciente, nuestro estudio puede ser la base de futuras investigaciones que expliquen por qué las experiencias relatadas por los supervivientes de experiencias cercanas a la muerte son tan lucidas y parecen tan reales”.

Una explicación científica de las ECM

Aproximadamente el 20% de los sobrevivientes de paros cardiacos dicen haber experimentado una ECM durante la muerte clínica, pero los científicos dudaban de la capacidad del cerebro para generar tanta actividad después de un paro cardiaco. “Pensábamos que si la experiencia cercana a la muerte se debe a la actividad cerebral, los correlatos neuronales de la conciencia debían ser identificables en humanos o animales, incluso después de la interrupción del flujo sanguíneo cerebral”, afirma Borjigin.nde2

Los investigadores analizaron los registros de la actividad cerebral de nueve ratas anestesiadas sometidas a un paro cardiaco inducido experimentalmente. Los científicos realizaron electroencefalogramas continuos a los animales, mientras estaban despiertos, anestesiados y tras el paro cardiaco. En los primeros 30 segundos después del paro, todas las ratas mostraron un generalizado aumento transitorio de la actividad cerebral, que tenía características asociadas con un cerebro altamente excitado.

Por otra parte, los autores observaron patrones casi idénticos en los cerebros de las ratas que mueren sometidas a la asfixia. “La predicción de que nos encontraríamos con algunos signos de actividad consciente en el cerebro durante el paro cardiaco se confirmó con los datos”, explica Borjigin. “Sin embargo, nos sorprendieron los altos niveles de actividad”, añade otro autor del estudio, el anestesiólogo George Mashour, profesor asistente de Anestesiología y Neurocirugía en la Universidad de Michigan. “El cerebro es capaz de generar actividad eléctrica bien organizada durante la etapa temprana de la muerte clínica”.

Desde que empezaron a documentarse, las ECM han sido utilizadas como la prueba de que existe vida después de la muerte y como justificación de que la conciencia humana (lo que la religión ha conocido siempre como alma) no tiene una base corporal. Esta idea, como apuntan los investigadores en el estudio, se ha basado siempre en la creencia de que el cerebro no puede generar experiencias vividas y conscientes tras la muerte clínica. Algo que, tal como parecen haber demostrado estos científicos, no es cierto.

 

"Sí, hay vida después de la muerte, lo he comprobado"

UN NEUROCIRUJANO DE HARVARD AVIVA EL DEBATE

 

Eben-Alexander“He estado sumido en un profundo coma durante una semana en el que viajé a otra dimensión del universo; una dimensión que nunca antes pude llegar a soñar que existiese”. Así arranca el neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander, su relato en primera persona sobre la vida después de la muerte, una experiencia que le ha hecho creer en la vida eterna y que recogerá próximamente en un libro titulado Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Journey into the Afterlife (La prueba del cielo: el viaje de un neurocirujano a la vida después de la muerte).

A pesar de que el libro no saldrá a la luz hasta el próximo martes 23 de octubre, las tesis de Alexander han generado una intensa polémica en Estados Unidos después de que la revista Newsweek publicase varios extractos del texto. El neurocirujano asegura que antes de vivir esta experiencia había estado bastante alejado de la Iglesia y no creía en la vida más allá de la muerte, pero ahora dice contar con la prueba irrefutable de que estaba equivocado. Precisamente, el debate abierto en torno al relato del médico norteamericano se centra en si una experiencia personal puede ser una prueba científica o no. Para el mayor experto mundial en estos temas, el psiquiatra y filósofo Raymond Moody, no hay duda: “El doctor Eben Alexander es la prueba viviente de que existe vida después de la muerte. Es el caso más asombroso sobre experiencias cercanas a la muerte que he escuchado desde hace más de cuatro décadas estudiando estos fenómenos”.

 

Se reaviva el debate sobre la vida eterna en la comunidad científica

La discusión sobre este tema está adquiriendo un creciente auge en el país norteamericano, sobre todo, después de que la prestigiosa fundación John Templeton donase cinco millones de dólares al profesor de filosofía de la Universidad de Riverside John Martin Fischer para que estudiase en profundidad las experiencias al borde de la muerte. Es lo que se ha dado en llamar el Proyecto Inmortalidad. Muchas investigaciones de diferentes ámbitos han intentando con anterioridad abordar este tema. Uno de los estudios previos más importantes se recoge en el ensayo Experiencias cercanas a la muerte entre la ciencia y prejuicio, en el que sus autores, dos profesores italianos de la Universidad de Padua, señalan que cualquier interpretación reduccionista de este tipo de fenómenos suele encontrarse equivocada, ya que las sucesivas investigaciones han demostrado hechos muy diferentes entre sí.

Los ecos de este debate ya han llegado a Europa de la mano del cardiólogo Pim van Lommel, quien se dedica a investigar experiencias cercanas a la muerte (ECM). “Las han vivido miles de personas, pero no todas las explican por temor a ser tachadas de lunáticas o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad. No todos experimentan lo mismo, pero sí citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal”, explicaba el médico en una entrevista concedida recientemente. El cirujano norteamericano sí es de los que cuentan su “visita al cielo” con todo lujo de detalles, una aventura que comenzó en un lugar espacial, más alto que las nubes. Allí había criaturas muy diferentes a las que hay en la tierra, pájaros y ángeles que, sencillamente, eran formas superiores”.Pim-van-Lommel

Alexander compara los fuertes sonidos que emitían estas criaturas con “unos cantos gloriosos, que más tarde entendí como gritos de alegría”. Su viaje se produjo rodeado de millones de mariposas y una mujer, al modo de un ángel de la guarda, que le repitió tres mensajes concretos en un idioma desconocido pero entendible para el neurocirujano en aquellos momentos: “Sois amados y respetados, os querremos para siempre”, “no tienes nada que temer” y “no hay nada por lo que puedas hacer el mal”. Esta mujer también le prometió que le enseñaría muchas cosas de ese nuevo mundo, pero que inevitablemente debía volver a la tierra.

 

Del esoterismo a la física cuántica

“Sé que esto es tan extraordinario como increíble. Otros médicos me dicen que todo es cosa de mi mente, pero está lejos de ser una alucinación porque fue tan real o más que cualquier otro acontecimiento vital anterior”, asegura Alexander. La ortodoxia médica suele explicar estos casos como meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno). Una tesis que el experto en ECM, Pim van Lommel, pone en entredicho porque “si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras estar cerca de la muerte tendrían ECM porque todos la sufren, pero en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias”.

Unas experiencias que suelen cambiar por completo la filosofía de vida de sus protagonistas. “Antes de mi experiencia era muy escéptico con las experiencias cercanas a la muerte. Hoy en día sé que son una realidad. Durante toda mi carrera de más de 30 años fui defensor, al igual que la mayoría de mis compañeros, de que el cerebro genera conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción. Sin embargo, lo que me ha ocurrido cambió todas mis creencias y teorías, por lo que tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia”, añade el neurocirujano. Una postura que cada vez adoptan más investigadores médicos.

Van Lommel ha llegado a la conclusión, después de analizar a cientos de pacientes con ECM, de que la conciencia “no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo”. Nuestra muerte, añade el investigador sólo es un cambio de conciencia, una transición porque “morimos en una dimensión para pasar a otras”. Una teoría alejada del misticismo que el cardiólogo “no creyente” defiende en términos de física cuántica. El caso del médico Eben Alexander no es un hecho aislado. Cada vez son más los científicos que apoyan las teorías sobre las experiencias cercanas a la muerte basadas en el acceso del ser a otro tipo de dimensiones, además de los testimonios de miles de personas con ECM. El debate no ha hecho más que empezar.

 

Miguel Ayuso
Ivan Gil

Fuente: www.elconfidencial.com

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