LA GUERRA DEL ORO

oro1Hace unos días se publicó la noticia de que Alemania había iniciado la repatriación de las reservas de oro de su propiedad que tenía diseminadas por diversos países del mundo. La diversificación de sus reservas se había iniciado hace décadas en el contexto de las tensiones de la guerra fría y un escenario en el que se pudiera producir una invasión de la, por entonces, República Federal Alemana por parte de las tropas del Pacto de Varsovia.

Se afirma ahora que, desaparecido ese escenario geopolítico, tal diversificación carece de sentido.

Lo cierto es que el mundo está inmerso en una larvada y silenciosa “guerra de divisas” (algunos analistas hablan abiertamente de La Tercera Guerra Mundial) en la que las políticas de los diversos bancos centrales se han convertido en un arma de posible destrucción masiva , devaluando sus respectivas monedas para de este modo, se nos dice, mejorar los precios de sus exportaciones. Esto, que es un elemento clásico de actuación económica para salir de una crisis no sistémica, pierde buena parte de su sentido cuando constatamos que estamos sumidos en un fallo global, preludio de un más que posible colapso del sistema tal y como lo hemos conocido hasta ahora.

Sea como sea, lo cierto es que parece como si alguien hubiera entonado un “sálvese quien pueda” que sólo va a precipitar una situación que nos puede situar a todos al borde del abismo.

La política monetaria actual no es más que otro capítulo en ese desconocimiento generalizado de lo que está pasando… ¿o tal vez no? Algunos autores afirman sin rubor que, lejos de asistir a una magistral y global lección de incompetencia, lo que el mundo está viviendo es una burda representación de un plan paciente y laboriosamente trazado en los centros de poFINANCIAL/JAPANder real que desde hace siglos dirigirían el destino de la humanidad sin control democrático alguno.

Hay algunas noticias, que se pueden leer en cualquier periódico, que no hacen sino aumentar la inquietud, sobre todo si se analizan en una perspectiva más amplia. Así, el Banco de Japón anunciaba recientemente que “flexibilizaba” (curioso eufemismo) su política monetaria. En realidad, lo que el Banco de Japón va a hacer es una expansión monetaria cuantitativa (con la vista puesta a que su economía se sitúe en un 2% de inflación) lo que representa, en el actual contexto económico, una agresión en toda línea. Esto se traduce en que a partir de enero de 2014, el BdJ empezará a adquirir cada mes y sin que se haya planteado una fecha límite, activos por valor de unos 13 billones de yenes (algo así como 108.000 millones de euros).

La deuda de Japón asciende al 237% de su PIB (sí, sí, han leído bien: 237%) y aún con intereses prácticamente a cero, el país ha dedicado un 25% de su presupuesto al pago del servicio de esa deuda. Esto que para cualquier otro país sería insostenible, ha sido asumible por la economía nipona debido a que el país ha estado varias décadas sumido en una deflación que permitió que los tenedores de esa deuda (aquí se produce otra peculiaridad: el 92% de los tenedores de esa deuda son japoneses) mantuvieran el valor de su patrimonio con intereses, como decíamos, prácticamente a cero. Si la inflación sube, deberán hacerlo también los tipos de interés y Japón tendrá serias dificultades para pagar su deuda. En esta circunstancia la carrera por vender yenes y reducir o incluso eliminar la exposición a una economía en peligro de default, empezará

En la Unión Europea podemos comprobar como el euro se ha revalorizado en los últimos meses algo más de un 10% situándose el cambio en 1,33 dólares, cuando es notorio y evidente la profunda crisis económica que vive la UE, sobre todo después de que se constante lo que ya muchos sabían: que Alemania está a las puerta de una recesión en toda regla. No se explica en términos convencionales una tal revalorización del euro frente al dólar.

La Reserva Federal por su parte, mantiene el precio del dinero en el 0% a la vez que inicia el tercer programa de medidas de expansión cuantitativa (es decir, más dinero a disposición de los diversos operadores económicos). Esta es una política que algunos analistas ven insostenible en el tiempo y que solamente un país como Estados Unidos puede llevar a cabo (por la capacidad de endeudamiento que tiene) pero que, ténganlo por seguro, va a pasar factura no sólo a los americanos sino al resto del mundo. Y pagarla nos va a representar a todos (repito,a todos) un coste inasumible.

reserva-federalLa verdad (y raramente se explica esto y menos aún sus terribles consecuencias a medio y largo plazo) es que se está generando un aumento de la masa monetaria global del orden del 7% anual (tal vez más) que, además, es dinero “falso” porque no tiene correlación alguna en la economía real. Las materias primas están en un preocupante espiral inflacionista y todo el conjunto lo que nos indica es que se está formando una burbuja financiera de proporciones colosales al no invertirse en activos reales ( y productivos) sino en activos financieros especulativos (como por ejemplo, los bonos).

A todo esto hay que añadir que el nivel de deuda que tiene el mundo (TODO el mundo) simplemente no se puede pagar porque la producción no aumenta (porque no lo hace el consumo), dado que los operadores económicos (empresas y familias) siguen sobre endeudados y porque, además, al aumentar las cargas impositivas de los Estados para pagar esa deuda inasumible, hace que aquéllos tengan menos renta disponible que poder destinar al consumo y a la consecuente reactivación económica. Dicho de otro modo, estamos en un terrible círculo vicioso del que nadie sabe cómo salir.

Dada la situación que es la que es (nos guste o no y en este artículo sólo constatamos hechos fácilmente comprobables por el lector interesado) algunos economistas apuntan la posibilidad de que algunos países inicien políticas proteccionistas (de hecho y aunque no se diga ni se publique, algunas medidas económicas ya van en esa línea) que provocaría que, finalmente, la situación estallase.

Y ¿Qué hacer en una situación como ésta? Pues quien pueda, buscar refugio. El oro ha sido siempre un valor refugio para no perder valor adquisitivo y un activo que por definición no se devalúa. Por cierto, China hace ya años que empezó la acuñación del yuan oro y no creo que eso sea una mera casualidad.

Y llegamos así a la noticia con la que comenzaba este artículo: Alemania repatria su oro. ¿Por qué lo hace? Nos lanzarán una cortina de humo (como hacen siempre) con mil justificaciones técnicas pero la realidad es que es altamente probable que Alemania maneje un escenario en el que la actual situación mundial va a estallar y que finalmente parte del sistema colapse. Y si esto pasa, el país tendrá sus activos respaldados con importantes reservas en oro y que un posible marco post euro su nueva moneda tendría una solvencia que otras monedas no tendrían (recuérdese la venta de reservas de oro que en su día hizo el gobierno del Reino de España de José Luis Rodríguez Zapatero en el ámbito de una acción concertada entre diversos países).

el-bce-y-la-reserva-federal-acuerdan-inyectar-dinero-a-la-banca-europeaY si quiere Vd. ser algo más optimista puede apuntar a la necesaria prudencia del gobierno alemán ante una situación inestable como la actual. Pero no se engañe, desde 2010 Tailanda ha aumentado en un 80% sus reservas de oro; Corea del Sur ha ido comprando en el mercado mundial unas 40 toneladas de oro, lo que representa incrementar sus reservas en un 180%; en 2011 Venezuela repatrió 90 toneladas del Banco de Inglaterra, donde las tenía depositadas; Holanda ha aumentado sus reservas hasta las 612 toneladas, lo que representa 324.000 millones de dólares; se estima que Rusia tiene actualmente más de 900 toneladas de oro almacenadas, la mayor cantidad desde 1993; Rumania también ha solicitado la repatriación del oro que tiene depositado en Rusia. Georges Soros compró 130 millones de dólares en oro en agosto de 2012 y es considerado ya el mayor tenedor mundial del preciado metal. ¿Qué está pasando?

Por otro lado, la percepción que tienen los alemanes (si es que podemos hablar así, en genérico) es distinta a la de otros países. Para Alemania, basándose en su experiencia histórica inmediata, el monstruo a combatir es la hiperinflación, que, recordémoslo, trajo a Hitler y la II Guerra Mundial. Y no hay que ser un gran especialista para saber que una de las formas de liquidar una deuda es generando una hiperinflación de dimensiones colosales… claro que las consecuencias de una tal política en el mundo actual son impredecibles.

En definitiva, de lo que estaríamos hablando es de una vuelta a un sistema monetario internacional basado en el patrón oro con todo lo que esto comportaría.

Permítanme que introduzca un elemento para el debate: no descubro nada si afirmo que en algunos ámbitos rigurosos y nada conspiranoicos se tiene la sensación de que esta crisis de algún modo, ha sido provocada (otra cosa es que luego se les haya ido de las manos) con el fin de trasladar riqueza de quienes tenían un poco pero que eran la inmensa mayoría, hacia quienes tenían muchísima y que se encontrarían en la cúspide de la pirámide económica mundial. Quienes leemos con cierta asiduidad a Chomsky, Klein o a Ramonet, no podemos por menos que tener esa inquietante sensación, aun cuando no se desprenda de sus escritos ninguna afirmación explicita en este sentido. Pero es que encaja todo con demasiada perfección… y eso es, como mínimo, inquietante.

gadafiY se torna más preocupante si relacionamos lo que está pasando hoy en día con lo que ha sucedido en nuestro pasado más inmediato. Busco en la hemeroteca y encuentro una noticia de marzo de 2011 que cobra ahora todo su interés. Hace años, el coronel libio Muammar el Gadaffi propuso la creación de un espacio económico común para el norte de África. El ambicioso proyecto preveía que con el tiempo todo el continente tuviera un único órgano de gobierno y una economía unificada con una moneda única. La aparente “locura” tuvo rápidamente el apoyo de numerosos estados africanos, sobre todo por parte de algunos países árabes. Gadaffi propuso abandonar el sistema bancario mundial e iniciar un proceso de cooperación entre los diversos países implicados que debía desembocar en una primera etapa en la creación de una nueva moneda basada en el patrón oro que reemplazaría al dólar norteamericano y permitiría a África sacudirse el yugo colonial e iniciar la senda del progreso. Esta iniciativa tuvo una gran aceptación entre diversos países africanos que iniciaron algunas reformas orientadas a conseguir ese objetivo aunque fuera en el largo plazo. Parecía, pues, que el sueño del “loco coronel libio” podía tomar forma.

La respuesta de occidente fue tan contundente como amenazadora. El por entonces presidente de Francia Nicolás Sarkozy declaró que Gadaffi representaba una amenaza para la “estabilidad financiera de la humanidad” y pidió represalias. Estados Unidos movilizó a su diplomacia (y a sus agencias de inteligencia) para intentar que tal iniciativa fracasara, presionando por todos los medios a aquellos países que se mostraron más receptivos a la propuesta.

Por su parte, Libia empezó a acumular oro y, a diferencia de otros países como Alemania, que depositaban esas reservas en el extranjero (Estados Unidos, Gran Bretaña o Suiza), Gadafi lo guardó en el propio país. Según el Fondo Monetario Internacional, poco antes de que estallara la llamada “primavera árabe” los libios debían tener no menos de 144 toneladas de oro lo que equivalía a algo más de 6.500 millones de dólares, una cantidad más que respetable. Y el proceso iba en aumento.

El resto ya lo saben: una revolución que hoy se sabe instigada por los servicios de inteligencia internacionales, la incautación del oro de Libia y la muerte de Gadaffi (parece ser que a manos de un agente de los servicios secretos franceses que posteriormente apareció muerto). El “sistema financiero de la humanidad” podía de nuevo dormir tranquilo.

Pero esto no es todo. También habría oscuros intereses tras la intervención de las tropas franceses en Mali ya que, recordémoslo, junto con la vecina Níger, produce el 7% de todo el oro del planeta. Observado desde la perspectiva de estas nuevas informaciones, esta guerra africana y la rápida intervención de las potencias occidentales cobra todo su sentido. Se trataría de controlar los yacimientos de minerales considerados estratégicos que tiene Mali y, de paso, frenar la creciente hegemonía de China en la zona.

Todo indica que el mundo financiero se está preparando para el regreso a un sistema monetario basado en el patrón oro (abandonado de facto en 1931 y certificado en 1971 por el entonces presidente Nixon) lo que, de entrada colapsaría el sistema actual como paso previo al nacimiento de uno nuevo. Téngase en cuenta que se calcula que actualmente existen 2,6 trillones de dólares en circulación y que para respaldar esa enorme cantidad de “papel”, el oro debería cotizar a 10.000 dólares la onza cuando actualmente cotiza a 1.600. Esto implicaría la más absoluta desvalorización de la moneda norteamericana y una crisis monetaria sin precedentes. El senador republicano por Texas Ron Paul, es uno de los grandes defensores de este planteamiento en su ataque frontal a la Reserva Federal y la capacidad que tiene ese organismo de inundar los mercados con dinero en función de los planteamientos o necesidades de la economía del momento. No exageramos al afirmar que, sea lo que sea lo que se está cociendo, es grave.

China, el mayor productor de oro del mundo (otra casualidad) es el mayor tenedor de deuda denominada en dólares lo que, de facto, la convierte en la dueña del destino de los Estados Unidos. Si finalmente se confirman las sospechas de que está preparando un yuan basado en el oro e impulsar su conversión en la nueva moneda de cambio del comercio mundial, lo que estaría más acorde con su papel de potencia emergente, no sería descabellado imaginar un escenario en el que a determinados poderes fácticos sólo les quedaría la fuerza de las armas para defender sus actuales privilegios (conviene recordar que las salidas a las dos grandes crisis sistémicas se produjeron a través de sendas guerras mundiales)

Y no parece que las recientes noticias contradigan esa teoría ya que la escalada de acusaciones e incidentes en la zona del mar de la China entre ésta y Japón van en aumento. En enero pasado, se constató que buques de guerra chinos apuntaron a fuerzas navales japonesas con radar de control de fuego, un tipo de tecnología que se utiliza para asistir a los sistemas de guía de armas hacia un objetivo

El secretario de defensa de Estados Unidos ha pedido prudencia a ambas partes pues la “la situación en última instancia, podría irse de las manos”

Visto lo expuesto hasta aquí, no puedo por menos de preguntarme si realmente esta crisis del sistema (y la que, por lo visto, se nos viene encima) es fruto de una enorme, casi increíble, incompetencia de nuestros dirigentes o más bien la consecuencia de un plan organizado en muy altas instancias para cometer uno de los fraudes más grandes y criminales de la historia de la humanidad. No lo sé, de verdad, pero si algo me ha demostrado la experiencia es que las casualidades no existen. Y en esta historia hay demasiadas “casualidades”.

David Alvarez

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