¿HACIA UNA NUEVA GLACIACION?

glaciacion 
A lo largo de su historia la Tierra ha sufrido periódicos descensos de temperatura que han cubierto buena parte de su superficie con una gruesa capa de hielo

A lo largo de las cinco eras en las que se divide su existencia la Tierra ha sufrido numerosas glaciaciones, un fenómeno desconocido para el ser humano actual pero que durante cientos de miles de años cubrió con una gruesa capa de hielo buena parte del globo.

Se han formulado numerosas teorías para intentar comprender estos súbitos cambios climáticos que en los casos más extremos produjeron un descenso de 15 grados en la temperatura media del planeta. Entre las posibles causas se ha recurrido a los cambios de la órbita del planeta alrededor del Sol o la disminución periódica de la actividad de este, que provocaría que irradie menos calor hacia la Tierra. El movimiento de los continentes es otra de las explicaciones que se barajan debido al bloqueo que las masas de tierra habrían ejercido sobre la circulación de las corrientes de agua caliente que viajan desde el Ecuador a los polos y los calientan. También se ha formulado la hipótesis de que una intensa actividad volcánica cubriera con una densa nube de cenizas la atmósfera, lo que habría impedido que los rayos solares penetrasen hasta la superficie terrestre. Incluso se ha barajado que alguna glaciación se haya debido al impacto de un meteorito.

Sean cuales sean las causas de estos cambios climáticos (tanto el enfriamiento como el sucesivo calentamiento) lo que sí está demostrado es el impacto que tuvieron sobre la vida en la Tierra. Aparecieron nuevas especies, las que fueron capaces evolucionaron para adaptarse a las nuevas condiciones o emigraron, y muchas, simplemente, desaparecieron.

A lo largo del Cuaternario, cuyo inicio se data hace 2,5 millones de años, se produjeron cuatro grandes glaciaciones, todas ellas durante la primera de sus dos etapas, conocida como Pleistoceno. A ellas tuvieron que sobrevivir primero los homínidos y, después, los Homo Sapiens. La última se denomina Würm y fue la más dura al prolongarse casi 100.000 años. No llegó a su fin hasta hace aproximadamente 12.000 años, momento en el que se inicia la etapa presente del Cuaternario, conocida como Holoceno. Würm modeló el paisaje actual de la tierra así como la mayor parte de su fauna y flora. Diversos estudios le achacan, por ejemplo, la desaparición de los neandertales. A sus últimos ‘coletazos’ se asocia también la aparición de la agricultura ya que, se argumenta, la dureza del clima obligó a las poblaciones hasta entonces nómadas a buscar nuevas fuentes de subsistencia, entre ellas el cultivo del cereal.

La Pequeña Edad de Hielo

El hombre moderno vivió su propia ‘miniglaciación’ entre el siglo XVI y XIX. Según ha podido comprobarse la temperatura media del hemisferio norte sufrió un descenso de un grado. Nada comparado a lo ocurrido en el Pleistoceno. Pero ¿puede ocurrir una nueva glaciación? La respuesta de los expertos, ateniéndose a los procesos cíclicos acontecidos a lo largo de la vida de la Tierra, es afirmativa. La cuestión es saber cuándo sucederá.

Científicos de la Academia de Ciencias de Rusia aseguran que el fenómeno de enfriamiento ya ha se ha iniciado y se sentirá con toda su intensidad en 2055. La temperatura, afirman, comenzará a bajar bruscamente a partir de 2014. Esta teoría no ha sido respaldada por el resto de la comunidad científica, que en su mayoría apuesta porque la Tierra no experimentará una nueva glaciación hasta dentro de 10.000 o 15.000 años. Y para entonces el ser humano ya debería conocer la fórmula para contrarrestar sus efectos, apuntan los expertos. De hecho, hoy día no es el enfriamiento del planeta lo que preocupa a los investigadores, sino su calentamiento a causa de la contaminación. Un fenómeno, este sí, que cada día corroboran los termómetros.

 

Londres

“Estamos entrando en una mini edad de hielo”, asegura el alcalde de Londres

“Según mis cálculos”, comenta el alcalde de Londres, Boris Johnson, en una columna publicada el pasado 21 de enero en The Telegraph, “este es el quinto año consecutivo en el que hemos tenido una cantidad inusual de nieve; y por inusual me refiero a un tipo de nieve que no recuerdo en mi infancia: nieve que viene un día y cuaja en todas partes”. Para Johnson, esta serie de inviernos tan duros que está viviendo Reino Unido no puede ser simple coincidencia, y “realmente podríamos estar ante el comienzo de una pequeña edad de hielo”, que nada tiene que ver con el cambio climático (“hay científicos de renombre que aseguran que es una tontería (sic)”, dice Johnson en el artículo, en un claro guiño a los negacionistas).

En opinión del alcalde, y en la del atrofísico Piers Corbyn, a quien cita éste, estos cambios de temperatura no tienen nada que ver con las  concentraciones de CO2, sino con el comportamiento del sol. Según Corbyn, y tal como le cita Johnson, existen múltiples evidencias que constatan que está comenzando una pequeña edad del hielo: “El declive general de la actividad solar es menor que la menor de las previsiones que hizo la NASA hace cinco años. Esto puede ser una muy mala noticia para nuestro clima. Estamos entrando en un periodo de frío prolongado. De hecho, podríamos vivir 30 años de enfriamiento general”. Boris_Johnson

Johnson, un político que genera mucha controversia y sabe que cada una de sus palabras puede provocar polémica, se lava las manos diciendo que no está convencido de que Piers tenga razón, y asegura que no quiere enfadar al resto de la comunidad científica –en su mayoría, muy crítica con las opiniones del astrofísico–. Pese a esto, cree que debería estudiarse la posibilidad de que la tierra se esté enfriando, pues, al mirar toda la nieve que hay en Londres, la teoría no resulta descabellada en absoluto. 

¿Puede la variación solar estar detrás del actual temporal?

La teoría que ha encandilado al alcalde de Londres no es, ni mucho menos, novedosa. Se sabe que la actividad solar varía en el tiempo, siendo los ciclos de las manchas solares el indicador más conocido de ésta. El sol brilla con más intensidad cuando hay un mayor número de manchas que, además, siguen un ciclo más o menos estable de 11 años de duración. La mayoría de los científicos cree que la variación de intensidad (de tan sólo un 0,1%) es insignificante para influir realmente en el clima de nuestro planeta, pero hay quién no piensa esto, y existe cierta controversia al respecto.

El portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, Alejandro Lamas, afirma que es cierto que la actividad solar está bajando y es menor de lo que se creía (máxime teniendo en cuenta que, se supone, estamos en uno de los ciclos calurosos), pero asegura que es un tema demasiado complejo, sobre el que no hay un consenso científico. Lo que sí tiene claro es que la variación de intensidad de la radiación solar no puede explicar la actual ola de frío. “Cuando hay un temporal”, cuenta Lamas, “se tiende a simplificar el fenómeno diciendo que se debe a una cosa u otra, pero no hay ninguna teoría al respecto. En la ciencia hay discusión, y se tienen que demostrar las cosas. Estamos en enero, y que pase esto es normal”.

Es cierto que Londres no es una ciudad muy acostumbrada a la nieve. La temperatura media en enero es de 4º, insuficiente para que se genere esta, pero no es para nada un fenómeno extraordinario. Por mucho que lo diga el alcalde de la ciudad, en su infancia también nevaba. Cuando Johnson tenía 14 años vivió dos inviernos consecutivos (el del 77-78 y el del 78-79) en los que el conjunto de Reino Unido se cubrió de nieve. Parece que la memoria a corto plazo del alcalde es algo mejor, y es cierto que los cinco últimos inviernos fueron bastante más duros de lo habitual en las islas británicas, pero ¿realmente hay algún fenómeno detrás o se trata de pura coincidencia?

La meteorología, una ciencia inexacta

glaciacion2Lamas está convencido de que la gente tiene muy mala memoria respecto a los fenómenos meteorológicos e invita a la gente a acudir a los registros para ver si realmente son ciertas las afirmaciones, tan típicas de los telediarios, de que “ya no nieva como antes”, “nunca ha hecho tanto calor” o “los mayores del lugar no han vivido una tormenta como esta”. Lo cierto es que para entender las tendencias climáticas deben estudiarse todos los datos históricos y, aún así, es difícil comprender por qué ocurren.

Lo cierto es que la ciencia meteorológica sigue siendo enormemente inexacta y, pese a que se ha avanzado mucho, tal como comenta Lamas, aún nadie es capaz de predecir el tiempo de manera fiable más allá de las 48 horas: “No hay una explicación científica unánime sobre por qué varía el tiempo de un año a otro. Se está investigando, y hay hipótesis, pero sigue habiendo muchas dudas. Se ha intentado hacer predicciones a tres meses vista y la mayoría han errado. Se puede conocer el tiempo con bastante predicción 48 horas antes, pero a partir de ahí…”

Fuente: elconfindencial.com y abc.es

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