EN BUSCA DEL ENIGMA SAGRADO I : EL ENIGMA DE RENNES LE CHATEAU

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Rennes-le-Châteu es un pequeño pueblo, casi de postal, situado en lo alto de una loma, desde la que se domina el montañoso paisaje del pirineo francés.  Tierra de cátaros, Rennes Le Château alberga un gran enigma: El Enigma Sagrado.

Iniciamos con este una serie de tres artículos (I-El Misterio de Rennes-le-Château, II-Tras el rastro del Santo Grial y III- Rennes-le-Château enclave mágico)  dedicados a la búsqueda de las claves del llamado Enigma Sagrado, el Santo Grial que para unos sería el cáliz que contuvo la sangre de Jesús en la Última Cena y para otros el linaje derivado directamente de la sangre de Cristo, que habría sobrevivido a la cruz y, junto con María Magdalena y José de Arimatea habrían huido al otro extremo del Imperio Romano, lejos de sus perseguidores.

Todo empezó el  1 de junio de 1885 cuando llegó a este pueblo su nuevo párroco: el abate Bérenger Saunière. Saunière,  con apenas 33 años había sido un brillante y prometedor estudiante en el seminario. Su primer destino fue en Le Clat. Tras pasar allí un tiempo llegó a Rennes, que en aquel entonces contaba  con apenas 200 habitantes, situado a unos 40 kilómetros de Carcassone que tuvo la ventaja de serle familiar ya que conocía muy bien aquella zona pues Saunière había nacido en Montazels, muy cerca de Rennes-le-Château, y esas tierras  habían sido el escenario de sus juegos y escapadas juveniles.

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Durante los primeros años de su estancia en Rennes-le-Château su vida discurrió de forma plácida y monótona, acorde con sus ingresos de sacerdote rural. Es en esos años (1885-1891) que conoce a Marie Denarnaud, una joven de su edad, a la que contrata como criada y que se convertiría en su amiga y confidente a lo largo de toda su vida.

sauniere02En 1891, Saunière decide restaurar la vieja iglesia del pueblo, con la ayuda de un préstamo que le hace el propio municipio. En el curso de estas obras, se quitó el altar que se apoyaba sobre dos antiguas columnas de origen visigodo. Una de estas columnas estaba hueca y en su interior halló Saunière dos tubos de madera lacrados. Según parece, en su interior había cuatro pergaminos, dos de los cuales representaban unas genealogías datadas una en 1244 y otra en 1644. Los otros dos pergaminos eran documentos redactados hacia 1780 por el abate Antoine Bigou, predecesor de Saunière en la parroquia de Rennes Le Château, y que parecían ser extractos del Nuevo Testamento, así como frases religiosas y piadosas, todo ello escrito en latín. Sin embargo, en un examen más exhaustivo de estos textos, parece adivinarse un críptico texto escrito  en clave, sumamente complejo de descifrar.

Sea lo que sea lo que encontró Saunière debió tener gran importancia pues cuando se lo presentó a su superior, el obispo de Carcassone, éste lo envió de inmediato a Paris con instrucciones concretas de que presentase estos pergaminos al abad Bieil, director general del seminario de Saint Sulpice y a Emile Hoffet, su sobrino de apenas 20 años y seminarista que, pese a su juventud, gozaba de cierto prestigio como experto paleógrafo, lingüista y criptografía.

Hoffet estaba relacionado con círculos esotéricos y sociedades secretas, muy numerosas en el Paris de final del siglo XIX y que eran frecuentados por artistas, literatos y gente de la alta sociedad parisina. Gracias a estos contactos, había hecho amistad con el escritor Stephane Mallarmé, Maurice Maeterlink, el compositor Claude Debussy o con Emma Calvé que en aquella época era una afamada diva que acaba de regresar de una gira internacional. Pero es que Calvé, la María Callas de su época, era también una iniciada en altos conocimientos esotéricos y miembro de varias sectas secretas relacionadas con denardaudestos temas.

Durante su estancia en Paris, Saunière acude al museo del Louvre en donde compra tres reproducciones de tres cuadros. El más relevante de los cuales es la de Nicolás Pussin, “Les berges d’Arcadie” (Los pastores de la Arcadia).

Cuando volvió a Rennes, Saunière, acompañado de su criada Marie, efectuó de forma periódica largos paseos a pie por el campo. No era extraño verles recogiendo piedras sin valor aparente. Asimismo, en estas fechas inicio una copiosa correspondencia con personas de Francia, Alemania, Suiza, EspañaAustria e Italia. Tenía relaciones con varios bancos y uno de estos, la Banque Petitjean  con sede en la Calle Monmartre de Paris, envía a un representante suyo, Monsieur de Bauviere  para que trámite determinadas transacciones financieras con el abate.

En 1896 Berenguer Saunière  transforma completamente la iglesia de Rennes. Hace llevar a un grupo de escultores y pintores que bajo sus estrictas instrucciones  redecorar tanto el interior como el exterior de la iglesia. La representación de María Magdalena será recurrente en muchos de los motivos de esa iglesia.

En 1900 compra unos vastos terrenos y hace erigir   Tour Magdala, también en honor de María Magdalena  y cuya sala de la planta baja será su habitación y la parte superior la biblioteca. En el otro extremo de la propiedad hace edificar Ville Bethanie y hace construir un invernadero, un parque y hasta un zoológico.

bergeres_arcadieBerenguer, como si contase de recursos inagotables, llega a tener una colección de 10.000 tarjetas postales y 100.000 sellos de correo, al margen de una amplísima biblioteca de textos esotéricos.

Ville Bethanie está siempre llena de personajes de la época: el secretario de Estado de Bellas Artes, Dujardin-Baumetz, venido de Paris, la Marquesa de Bozas o a la sazón conocidísima soprano Emma Calvé, a la que conoció en Paris, y con la que, al parecer tuvo una apasionada relación amorosa. Sin embargo, el huésped más misterioso y quizás el más importante, de los que se ha hallado documentación fue el Archiduque Juan de Habsburgo, primo del emperador de Austria-Hungría. ¿Cuál fue el motivo de su presencia en el apartado pueblo de Rennes le Châteu? La respuesta sigue siendo un misterio.

Se calcula que entre 1891 y 1917, Berenguer Saunière dispuso de unos 15 millones de francos oro, equivalentes a más de tres millones de los actuales euros. Para hacerse una idea de esta cantidad hay que tener en cuenta el poder adquisitivo de la época.

En 1902, la suerte cambia para nuestro abate. En efecto, ese año monseñor Beausejour sucede a monseñor Billard en el obispado de Carcassone de la que depende la parroquia de Rennes le Châteu. En principio el nuevo obispo ordenará a Saunière a retirarse unas semanas a un convento. En enero de 1908 intentará trasladarlo a la parroquia de Coustauge a lo que Saunière, insólitamente, se niega. Airado, el obispo llama al abate al obispado a lo que nuestro hombre, en un alarde poco común de indisciplina, se niega. Sin embargo, Saunière es un hombre inteligente y alega enfermedad. Nuevamente es llamado, nuevamente está enfermo y así en diversas ocasiones y siempre acompañado del correspondiente certificado médico que expide el doctor Rocher del vecino pueblo de Couiza. Finalmente, no puede esquivar por más tiempo el requerimiento de su obispo y Saunière acude al obispado en donde se encuentra con una auditoria en toda regla para intentar aclara el origen de sus ingresos.  No satisfecho con las explicaciones que recibe, el obispo acusa a Saunière de traficar con misas y el 5 de diciembre de 1910 los jueces eclesiásticos le declaran suspens a divinis lo que implica la imposibilidad de decir misa ni de administrar sacramentos.

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Lejos de hundirse, Berenguer Saunière apela en 1911 a Roma. Tras dos años y de forma inaudita, el Vaticano le da la razón y, desautorizando al obispo Beausejour lo reintegra en su cargo. El obispo no se rinde y desde Carcassone se inicia un contra recurso que, finalmente, el 11 de abril de 1915, Berenguer Saunière es definitivamente suspendido.

Dos años después, el 17 de enero de 1917, Saunière, que contaba entonces 65 años sufrió una súbita apoplejía a la puerta de Tour Magdala. Se sabe que, curiosamente, el 12 de enero Marie Denarnaud, la fiel sirvienta del abate, había encargado un ataúd para su amo, lo que ha hecho sospechar a más de un investigador que en realidad el abate fue asesinado.ville_bethanie

Viendo acercarse su muerte, Berenguer Saunière hizo llamar a su amigo el padre Riviere, párroco del vecino pueblo de Esperaza, hombre de mente abierta, tolerante y liberal para que le tomase confesión. Tras oírle, el padre Riviere se negó a darle la extremaunción, cayó en una profunda depresión y, según indican las crónicas, se convirtió en un hombre taciturno y solitario. Hasta dos días después de su muerte no recibió el abate Saunière los últimos sacramentos de manos del padre Riviere, algo totalmente insólito para un moribundo que, en confesión de sus pecados, pide la absolución. ¿Qué terribles secretos le había confesado que impidieron que su amigo, el liberal padre Riviere le negara el sacramento?

Así pues, el 22 de enero de 1917 Saunière muere sin haber recibido el último de los sacramentos católicos. Su cadáver se instala en la Tour Magdala enfundado en una vistosa sotana con borlas de color escarlata. Durante los próximos días, diversas personas no identificadas, procedentes de fuera de la región, rinden un último homenaje al párroco de Rennes-le-Châteu y a modo de ritual, arrancan a su paso una borla de la sotana con la que se había vestido el cadáver.

A su muerte, sus libros, sus cuadros, buena parte de sus archivos y hasta algunas de las piedras que había puesto en sus propiedades, desaparecieron. Cuando fue abierto el testamento, los herederos y el obispado quedaron estupefactos: el abate no tenía absolutamente nada. Todo pertenecía a la fiel Marie Denarnaud.

tumba_sauniereMarie Siguió viviendo en Ville Bethanie hasta 1946. Al terminar la II Guerra Mundial, el gobierno francés puso en circulación una nueva moneda y la gente tuvo que cambiar los francos viejos por los nuevos francos, lógicamente, justificando su origen para así detectar los evasores de impuestos o aquellos que hicieron sus fortunas de forma ilegal. Ante esta perspectiva, Marie eligió la pobreza. Durante los siete años siguientes, vivió austeramente del dinero obtenido por la venta de Villa  Bethanie. Parece ser que prometió al Sr. Noël Corbu, el comprador, que antes de morir les confiaría un secreto que le haría no sólo rico sino poderoso.

El 29 de enero de 1953 Marie Denarnaud murió de forma súbita de una apoplejía, como le ocurriera a su amo, llevándose su secreto a la tumba.

¿Cuál fue el origen de la aparentemente inagotable fuente de recursos que permitió a Berenguer Saunière llevar el ritmo de vida que llevó y las relaciones que tuvo? Unos hablan de un tesoro, otros de un secreto por el que recibiría dinero de importantes personalidades para que no lo divulgase.

En tiempos prehistóricos, aquella zona se consideraba lugar sagrado por las tribus celtas. Rennes fue la capital septentrional del imperio visigodo y llegó a contar con 30.000 habitantes. Más tarde, la herejía cátara hizo de las fortalezas diseminadas por aquella tierra sus últimos bastiones. Hasta Rennes-le-Château viajó Richard Wagner para componer su obra Parsifal y, al parecer, durante la ocupación alemana de Francia, en la II Guerra Mundial, se hicieron allí excavaciones en busca del Santo Grial.

Para intentar hallar alguna pista hemos de adentrarnos en la historia de los cátaros y de la Orden del Temple, en sus leyendas y sus misterios. Habrá que profundizar en una parte de la historia que a lo largo de los siglos se ha intentado ocultar.

Pero eso lo veremos en los siguientes artículos.

EN BUSCA DEL ENIGMA SAGRADO: II- Tras el rastro del Santo Grial

 David Álvarez
redaccion@dogmacero.org

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