CASO CARLOS ALBERTO DIAZ (Abducción en Buenos Aires)


Ruben Rombolá
Buenos Aires – Argentina

abduccion2Sobre las 3 AM. del día 05–01–1975, Carlos A. Díaz terminó su jornada laboral como mozo. Sobre las 3:30 hs., vio una potente luz descender del cielo. Según su propio relato, quedó inmóvil, perdiendo el conocimiento poco tiempo después. Al volver en sí (siempre apoyándose en sus propias declaraciones), se encontraba en una esfera, con el suelo como plastificado, sin orificios, aparentemente al exterior (sin puertas ni ventanas). Al cuarto de hora se le acercaron tres personas que no tenían manos, boca, nariz, ni orejas. Al poco tiempo, volvió a quedarse sin conocimiento. C. A. Díaz, reapareció al alba a 45 kilómetros de la Capital Federal. El único testigo de esa posible abducción, fue un medio periodístico gráfico de la ciudad de Bahía Blanca, el diario Nueva Provincia, que por su fecha certificaba que pocas horas atrás, había estado en esa ciudad al sur de la provincia de Buenos Aires.

NOTA DEL EDITOR : Este artículo del investigador argentino Rubén Rombolá, y publicado en el excelente boletín digital El Dragon Invisible que edita Carlos Iurchuk, tiene un innegable interés (el caso es ciertamente espectacular) y es una excelente muestra de lo que se ha dado en denominar “trabajo de campo”. Una sistemática y ardua labor de investigación casi detectivesca de la que con frecuencia tanto adolece la ufologia actual. Desde Dogmacero queremos felicitar a Rubén y su esposa, presente en este magnifico trabajo, por mostrarnos el camino a seguir. Enhorabuena.

El destino me cruza con el caso Díaz

En diciembre de 2004 fuimos con Margarita, mi señora, a pasar un fin de semana a la costa argentina, más precisamente en la localidad de Mar del Tuyú. El sábado llevé a reparar una cerradura y mientras esperaba que me atendieran en la cerrajería de la calle 2 y 75 al lado de la heladería Roma, tomé conocimiento de un hecho que me sorprendió por el tema que trataba.

Aparecieron en el lugar dos señoras mayores, para hacer copias de una llave. Para matizar la espera conversamos sobre el fenómeno OVNI. Fue entonces que me contaron que durante su vida laboral (en la actualidad ambas jubiladas), se desempeñaron como enfermeras del Policlínico Ferroviario, donde tuvieron una experiencia que paso a relatar:

Una madrugada llegó una persona que se encontraba extraviada en la ciudad de Buenos Aires, y había sido llevada hasta allí, por un señor que lo vio deambulando medio perdido. Esta persona fue revisada por varios facultativos de distintas especialidades, quienes manifestaban en charlas de pasillo su extrañeza por las características del caso en cuestión. El señor era de Bahía Blanca, empleado ferroviario y además estaba trabajando de mozo en un bar. Al terminar su turno, salió del bar por la madrugada, y de repente se encontró en la Capital Federal.

Las señoras recordaban como rasgo distintivo, que intrigaba a los médicos, que esta persona portaba un periódico de Bahía Blanca, cuando por los horarios que se manejaban no era posible que se consiguiera en la ciudad de Buenos Aires, como también una calvicie especial sin folículos en su cabellera. Además contaron que este señor estuvo 2 días en una sala especial con custodia, de manera que nadie podía visitarlo, excepto los médicos que le estaban realizando los estudios. Según este testimonio, al tercer día desapareció y le dijeron que se lo habían llevado al Hospital Militar, perdiendo a partir de allí toda pista o rastro sobre el futuro de esta persona, quien durante los 2 días que permaneció en el Policlínico había tenido visitas de personal con uniforme militar y periodistas especializados”.

La curiosidad despierta al investigador

ARGENTINAHasta allí, la historia contada por estas mujeres de unos 70 años aproximadamente, quienes no podían precisar la fecha de tal evento asociando la época con un presidente militar de bigotes (podría tratarse de Onganía o Videla). En el momento que dimos con la fecha enero 1975, supimos que el caso se produjo en el Gobierno de María Estela Martínez de Perón (Julio 74 – Marzo 76).

Con esos pocos datos me aventuré a iniciar una investigación. El primer paso fue ir al Policlínico Ferroviario, pese a que está cerrado desde hace más de 5 años. Allí me contacté con el canillita Sr. Juan Roldán, que tiene su parada de diarios en la puerta del mismo, quien había sido camillero del Policlínico y me indicó que fuera a la Obra Social por más información, ya que él no recordaba ese episodio.

Entonces me presenté en la Obra Social de los ferroviarios en Av. Independencia y Catamarca (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), en vísperas de las fiestas de fin de año y no me fue posible encontrar a nadie porque era feriado administrativo. Sin embargo, gracias a una de las empleadas obtuve un número de teléfono para llamar al área de Personal. Cuando llamé, me atendió la Srta. Nilda quien muy gentilmente tomó mi inquietud y pasó el mensaje a un Director del lugar originario de Bahía Blanca. Al rato me llama para confirmar el caso y agregar que el apellido de la persona supuestamente teletransportada era Díaz y trabajaba en Ingeniero White. Sin embargo, luego del evento se mudó de su ciudad, mencionando que sus vecinos del lugar lo apodaban “el marciano“.

Con este nuevo dato, y con la colaboración de Andrea Pérez Simondini, quien obtuvo más información sobre el caso, me enteré que el mismo había sido investigado en su oportunidad por el Dr. Roberto Enrique Banchs, arquitecto y psicólogo, quien emitió un informe sobre el mismo. El caso había ocurrido el 5 de enero de 1975 y la persona se llamaba Carlos Alberto Díaz. Andrea aportó mayor información proveniente de gente que conoció al Sr. Díaz, entre ellos el Sr. Alfonso Di Pietro con quien mantuve una conversación telefónica y me dijo que el presidente de la Nación (Isabel Martínez de Perón) se interiorizó del tema enviando un emisario para gestionar el regreso de Díaz a su ciudad natal.

El otro eslabón para avanzar con la investigación era FEMESA (empresa residual de FFCC) a fin de obtener el DNI para seguir rastreando la ubicación actual de Díaz por medio del Registro Nacional de las Personas.

Ficha técnica del caso

Testigo: Carlos Alberto Díaz
Fecha: 05/01/75
Hora: 3:30 AM

Experiencia: Sobre las 3 AM. Del mencionado día, C. A. Díaz terminó su jornada laboral como mozo. Sobre las 3:30 hs., vio una potente luz descender del cielo. Según su propio relato, quedó inmóvil, perdiendo el conocimiento poco tiempo después. Al volver en sí (siempre apoyándose en sus propias declaraciones), se encontraba en una esfera, con el suelo como plastificado, sin orificios, aparentemente al exterior (sin puertas ni ventanas). Al cuarto de hora se le acercaron tres personas que no tenían manos, boca, nariz, ni orejas. Al poco tiempo, volvió a quedarse sin conocimiento. C. A. Díaz, reapareció al alba a 45 kilómetros de la Capital Federal. El único testigo de esa posible abducción, fue un medio periodístico gráfico de la ciudad de Bahía Blanca, el diario Nueva Provincia, que por su fecha certificaba que pocas horas atrás, había estado en esa ciudad al sur de la provincia de Buenos Aires.

El abducido se convierte en contactado y la pista se diluye

En el año 1990 reapareció en escena el Sr. Díaz protagonizando un debate en público con un locutor televisivo quien lo desafió a demostrar sus dichos, generando un escándalo que terminó con su trabajo y el del locutor.

Se supo, a partir de una consulta que se hizo en la lista de correo “Planeta UFO” que administran los investigadores Guillermo Giménez y Christian Quinteros, donde participan a su vez investigadores ABDUCCIONprestigiosos, nacionales y extranjeros, que Carlos Díaz, participó de Congresos de Ovnilogía, exponiendo que luego de su experiencia, comenzó a recibir mensajes. De tal manera participó, en el año 1992, en un Congreso de Río Cuarto (Córdoba), organizado por los investigadores Bracamonte y Medina de la organización COR; y más tarde, en Capilla del Monte, recordado por la investigadora Mariela Tomasso, del Proyecto Catent, con sede en esa localidad.

Finalmente, lo último que se conoce de Díaz es que estaba en Neuquén conduciendo un programa radial de folclore, así fue que me contacté con el gerente de radio FM Mix 100 Sr. Velásquez quien muy gentilmente se ofreció pasar avisos por ese medio, consultando en el ambiente del folclore por Carlos Díaz. Al cabo de una semana nuevamente me comuniqué con él para confirmar la recepción de un mensaje que le había enviado por Internet y me dijo que aún no había tenido novedades sobre el pedido.

Por otra parte conseguí material sobre la investigación y el informe del Dr. Banchs. También me comuniqué telefónicamente con el Dr. Francisco Macrina, neurocirujano, actualmente radicado en Olavaria, quien evaluó al paciente y me confirmó lo extraño o raro del caso. C.A. Díaz lo llevó al Policlínico un camionero, por los estudios que el Dr. Macrina le realizó no surgió nada anormal sobre el estado físico o la salud de Díaz. No estaba alcoholizado, ni drogado, no era un paciente psiquiátrico, destacó que estaba bajo un estado de excitación profunda por la experiencia traumática vivida. El Dr. Macrina lo atendió en su turno de la tarde, no lo vio cuando ingresó al Policlínico. Sin embargo le llamó la atención el cuero cabelludo donde le faltaba pelo como mechones y además estaba como quemado, también lo notó en el pecho con marcas. Díaz le contó que lo sujetaban de los brazos y cuando lo levantaron sintió electricidad. Convocaron a un perito de la Policía Federal quien a simple vista no supo distinguir con que instrumento lo habían quemado.

Hay que encontrar a Carlos Díaz

Era importante, después de aquel primer contacto con el caso en Mar del Tuyú y con toda la información ya acumulada, entrar de lleno finalmente, en la búsqueda de quien vivió esta increíble experiencia, al mismo Carlos Alberto Díaz. De tal manera, organicé mi viaje a Bahía Blanca llevando un cúmulo de datos sueltos, pero con la convicción de que lograría dar con mayores elementos que los poseía. Uno de ellos, era la dirección de la supuesta calle donde vivía el protagonista de este caso. El nombre de la misma, Daniel Du Solier, extraída de una página de Internet.

OVNI1Lo primero que hice al llegar a Bahía Blanca (jueves 10 de marzo de 2005) cerca del mediodía y antes de la hora de cierre, me apresuré para dirigirme al Registro Civil, donde me contacté con personal del Registro Civil de Bahía Blanca, a quien previamente, por vía telefónica, le había solicitado información. Allí muy gentilmente me facilitaron la exhibición del acta de nacimiento de Carlos Alberto Rodríguez nacido el 28/9/1946. Este recién nacido había sido registrado por el Administrador del Hospital, ya que cuando un bebé no es reconocido por sus padres, el responsable del hospital debe inscribirlo y como norma se colocaba un apellido que variaba según el día de la semana. Nueve años después (1955) se realiza un trámite judicial administrativo, donde Lidia Albina Díaz (38 años – libreta cívica 1.186.016 – hija de Máximo Díaz y Juana Montenegro) según el acta que he tenido a mi vista y cuya letra no es totalmente clara, reconoce a Carlos Alberto Díaz como su hijo, a quien le otorga su apellido.

Sin embargo, fue infructuoso obtener de la misma forma, el acta de nacimiento de alguna niña de apellido Díaz en el año 1974, ya que según rezaba la crónica del día del suceso (5-1-75), Carlos tenía una hija de 6 meses. A pesar de ello, y con el cansancio de un largo viaje desde Capital Federal hasta Bahía Blanca, sin más paradas que la recarga de combustible, insistí en el rastreo y con mi esposa fuimos hasta Ingeniero White para ver el lugar donde Carlos denunció su abducción. Al arribar a la calle y altura donde había ocurrido el suceso, entrevisté un par de personas vecinas de Carlos y a una señora (1) que atendía un almacén en una esquina, quien dijo conocerlo y aportó datos sobre la hija de Carlos y la esposa, de nombre Mirta Faila quien actualmente vive en el barrio Vialidad (no se revela domicilio por preservar la intimidad de la familia). Con esta información intentamos ir hasta ese barrio, a unos minutos de ese lugar, pero debido a mi dificultad de orientación en una zona desconocida, detuve mi auto frente a una pequeña despensa, para consultar como llegar hasta el barrio Vialidad y aproveché para comentar el motivo de mi consulta, recibiendo con grata sorpresa información sobre la hija de Carlos Díaz, ya que la hija de los que atendían la despensa resultó ser amiga de Paula Díaz (hija de Carlos), quien también vive en el mencionado barrio. Así fue que la pareja que atendía la despensa, me guió hasta la casa de Paula, porque son vecinos.

Entonces golpeé mis manos en la casa y con cierto recelo fuimos atendidos en la puerta por una jovencita de 23 años quien apareció con un bebé de alrededor de 2 años. Luego de las presentaciones de rigor, Paula, a quien le mostré recortes del diario y de la crónica del suceso donde aparecen fotos de Carlos, nos contó a Margarita y a mí que ella es la hija menor de Carlos y que perdió todo contacto con su padre cuando tenía 6 años (aproximadamente en el año 1988) por abandono del mismo. Su hermano en realidad es quien aparece en la crónica de la época y tenía 6 meses. Paula comentó que este hermano en realidad es quien está tratando de ubicar a su padre. Los últimos datos que tenía era que había sido visto en Córdoba luego de pasar por Mendoza donde había formado una nueva familia. También comentó que su familia había sufrido mucho con todo este tema y su madre le confió que Carlos había cambiado luego del suceso.

La parte ingrata de una investigación

En días recientes y gracias al aporte de personas que nos están ayudando a desentrañar esta increíble historia, hemos avanzado unos pasos más en la obtención del paradero de Carlos Díaz.

Resumen de la nota recibida:

Quisiera comentarles que Carlos Díaz fue compañero en una empresa del polo petroquímico en Bahía Blanca. En esos momentos, por el año 1982, era común pedirle que cuente sobre ese hecho. Aunque Carlos era amigo de mi familia ya que él trabajaba en el ferrocarril junto a mi padre (en el año que tuvo ese encuentro), que también como extra trabajaba de mozo y en más de una oportunidad trabajaban juntos. Pero el hecho que me lleva a escribir es que con otro compañero tuvimos problemas familiares lo que nos llevó a visitar una parapsicóloga, una señora paraguaya. Al conocer Carlos esto y al ser amigo nuestro nos comentó algo que fue extraño pero nos interesó. Lo que sucedió fue que Carlos nos mostró un hoja de papel escrita con palabras muy extraña, y él nos dice: Esto es lo que yo percibo mentalmente, alguien se comunica conmigo y en una oportunidad escribí esto que es lo que yo entiendo, y creyendo que podría ser el idioma guaraní se lo llevamos a la parapsicóloga para que lo leyera y nos comente qué es lo que dice. Pero la mujer nos dice que no, no es guaraní.

Carlos nos decía que eran extraterrestres los que se comunicaban con él o podría ser un muerto paraguayo por las palabras que él entendía.OVNI2

Bueno los que quisiera comentarles es que desde ese día hasta hoy tengo en un folio esa carta (fotocopia) escrita por Carlos, si les es útil nos comunicamos“.

Jorge Ferreyra
Bahía blanca

Nota: Como se imaginarán, solicitamos al Sr. Ferreyra, la copia del manuscrito.

Otro mail recepcionado, fue nada más y nada menos que el del sobrino de Carlos, que a continuación lo transcribimos:

Leyendo tu e-mail te puedo dar algunos datos de mi tío Carlos Alberto Díaz que a su vez fue compañero de trabajo en el ferrocarril, de mozo y también en mi trabajo actual (…) donde fue delegado sindical de planta.

Dentro de tu texto hay algunos errores: fecha de nacimiento, nombre de los padres, hijos, etc.

Te comento que ese día 6/01/75 no lo voy a olvidar tan fácilmente ya que lo busqué por todos los hospitales de Bahía Blanca en bicicleta.

Me llamo Cesar Beretta

A partir de los datos recibidos pude comunicarme con familiares directos, en grado de sobrinos nietos que brindaron alguna información adicional sobre Carlos que me condujo al domicilio de su ex esposa donde también vive su hijo Gustavo. Mediante una comunicación telefónica logré hablar con la ex Sra. de Díaz quien luego de una presentación y una introducción un tanto tensa me dijo que ella no iba a ayudar en nada relacionado con la búsqueda de Carlos. Evidentemente las secuelas de los eventos acaecidos hace tanto tiempo, exactamente 30 años, ha dejado huellas y heridas muy profundas en esta familia y como le dije a la mujer es totalmente comprensible y atendible que así sea por las características del suceso. Ella fijó su posición con mucha convicción al decir que los problemas existentes en la Tierra deberían llamar más la atención que la búsqueda de ovnis a lo cual respondí que esto era parte de una investigación seria y científica en busca de la verdad y un conocimiento superior de lo cual estoy plenamente convencido. Sin embargo y a medida que transcurría nuestra charla telefónica sentí como que la mujer se iba distendiendo a pesar de que mantenía su firmeza inicial respecto a no dar ningún tipo de información. Finalmente le pedí permiso para formular un par de preguntas a los efectos confirmar parte de mi investigación inicial del año pasado. Ella accedió a la pregunta reservándose el derecho de responder. La primer pregunta fue si ella creía en la versión de Carlos y me contestó que “algo pasó“. Luego le pregunté si era correcto que Carlos había sido llevado al Hospital Militar en aquel momento luego de estar internado en el Policlínico Ferroviario y me contestó que no. También me confirmó una información que yo tenía respecto a un tema netamente familiar y privado y por último le pregunté si alguna autoridad de aquella época la había ayudado a retirar a Carlos del Policlínico Ferroviario como me habían informado oportunamente, que influencias del entorno de Isabel Perón habían intermediado para su salida y negó tal asistencia.

Luego de esto le agradecí y pedí mil disculpas por hacerle recordar momentos tan delicados y me despedí hasta otra oportunidad.

Este es el lado humano o más sensible de una historia que al margen de los hechos que pueden ser o no reales de acuerdo a la información recopilada e investigada, habrá quienes tengan su opinión formada en función a elementos varios, pero lo verdaderamente desgarrante es la ruptura de los vínculos familiares que el episodio desencadenó y que aún perdura en nuestros días como tema tabú dentro del entorno familiar primario.

Entrevista con el testigo

OVNI3Han transcurrido más de 2 años desde la primera vez que tomé conocimiento de la existencia de este caso, en el mes de diciembre de 2004 en la localidad de Mar del Tuyú, provincia de Buenos Aires (ruta 11, kilómetros 350).

A medida que fui interiorizándome del episodio, me fueron surgiendo más y más preguntas, dudas y un interés especial, acerca de la experiencia “sufrida” por Carlos. Su desaparición de la escena durante más de 10 años me incentivaban a profundizar esa búsqueda a través de idas y vueltas, a las cuales dediqué tiempo y esfuerzo. El objetivo inicial de la investigación era ver de que manera había influenciado en la vida de Carlos, todo este tema.

Finalmente, gracias a la tenaz persistencia, propia de los taurinos y a un dato clave recibido de parte de un familiar de otro investigador, logré conseguir una entrevista con Carlos Alberto Díaz.

También para esto se dieron circunstancias anormales, ya que cuando me presenté telefónicamente ante Carlos, dando un nombre como referencia, él lo asoció con otra persona de su confianza de otro lugar del país y fue lo que me ayudó. Por eso me atendió, y porque el destino así lo había dispuesto.

Antes de encontrarnos me surgieron dudas acerca de la identidad verdadera de quien sería el interlocutor, podría tratarse de alguien que buscara apropiarse de una personalidad en busca de notoriedad. Esto fue total y absolutamente descartado cuando al entreabrirse la puerta del cuarto donde reside, pude recordar la misma expresión de asombro y temor (por la expresión de sus ojos), con que apareció en los diarios más recientes (10 años atrás).

Sin dudas se trataba del Carlos que había estado rastreando por 2 años.

Esta reunión se concretó durante mi regreso de Capilla del Monte (provincia de Córdoba) el 29-1-07 y se prolongó por un espacio de más de 3 horas compartiendo un desayuno.

En ese lapso, entremezclamos aspectos de su vida actual y referencias y experiencias vividas en estos últimos años, además de profundizar y aclarar algunos detalles de la abducción que dio motivo a mi investigación. En los aspectos estrictamente técnicos que hacen al episodio del 5-1-75 surgieron algunas discrepancias respecto a la información que oportunamente había aparecido en los periódicos.

Por ejemplo, los diarios de la época no mencionaron que él se encontraba acompañado por dos amigos cuando se produjo la abducción. Estos fueron quienes le comunicaron lo que había ocurrido a la que era su esposa Mirta. Además no había sido afectado por un rayo que lo dejó inconsciente sino que en todo momento Carlos tuvo plena consciencia de lo que le estaba pasando hasta que lo introdujeron en el ovni mediante un tuvo de luz por el cual fue ascendido.

Otra característica mencionada era algo que sí estaba en los informes de la época y es que los “seres” no tenían ni manos ni pies, pero tenían ojos, nariz y boca con diferencias a las nuestras y cuando Carlos quiso asirse de los brazos de uno de ellos, sintió que la piel era de consistencia esponjosa como goma espuma y el color de estos seres era verde musgo.

Otra diferencia con los informes publicados estaría dada por las horas en que se sucedieron los hechos, ya que la abducción se produjo a las 3.30 hs. y su aparición (y aquí también hay discrepancias) se produjo en el patio de una casa en el barrio de Once a las 4 y pico. El propietario de la vivienda volvía de una reunión (era domingo a la madrugada) y lo encontró a Carlos allí dentro. Lugo de escuchar la versión de Carlos, lo llevó y entregó en la comisaría 46º. Desde esta repartición fue trasladado al Policlínico Ferroviario (en la zona de Retiro y que dejó de funcionar hace varios años). Allí permaneció, de acuerdo al relato primario recibido de parte de las 2 enfermeras, 48 horas bajo observación y en aislamiento. Solamente los médicos especialistas podían entrar a la habitación que contaba con una custodia. También lo visitaron personas vestidas con uniforme militar y con traje (¿periodistas?). Luego de 2 días y ante el asombro y la sorpresa de los jefes de estas enfermeras por lo extraño del caso, se lo llevaron a otro lugar, según las enfermeras alguna institución oficial (¿Hospital Militar?). Carlos mencionó que después del policlínico fue trasladado a otro sitio donde estuvo durante 42 días (no estaba en mis archivos) y recuerda como lo fueron a visitar sus padres y lo veían a través de un vidrio. Según él lo sometieron a estudios y “limpieza” (¿descontaminación tal vez?). Sin embargo durante ese lapso Carlos me dijo que no ingirió alimentos porque según él, había quedado con las reservas de energía suficientes para superar ese trance (¿?).

Carlos mencionó durante la entrevista que realizó viajes a otro países y estuvo con el hijo de Gorbachov quien tuvo una experiencia similar (¿?), siempre con distintas identidades para no ser reconocido.

Carlos manifiesta sentirse en paz dentro de su soledad, la gente que lo rodea lo aprecia y lo considera una buena persona.OVNI4

Algunas pautas a considerar antes de adoptar tal ó cual posición respecto del caso en sí mismo:

Carlos era muy joven, apenas 28 años, casado y con un hijo con responsabilidades para mantener a una familia que lo llevaron a realizar tareas adicionales a su trabajo habitual en el Ferrocarril;

  1. su formación era de 6º grado de la primaria;
  2. trabajaba como peón del ferrocarril y hacía changas para conseguir dinero para cambiar y mejorar la vivienda (que era muy precaria), porque ya tenía su primer hijo (Gustavo);
  3. el suceso, totalmente desconocido para él y para cualquier mortal de aquella época, le cambió el rumbo de su vida futura, al tener que recibir y atender a innumerables reporteros y gente de todas partes del mundo que buscaban la primicia y el conocimiento superior de cualquier tipo proveniente de alguien “especial” que había tenido contactos con seres supuestamente superiores;
  4. a lo anterior debemos sumar la tortura mental que representa (para colmo en una época oscura del país debido a las divisiones políticas y el terrorismo de cualquier signo que desangraba a la nación) el encierro sin ninguna explicación y/o aclaración.

Obviamente toda esta situación encuadró y marcó su vida llevándolo a la desintegración de su familia de la cual habla con mucho sentimiento y amor y a modo de protección para que no le ocurra a ellos lo que le pasó a él.

En la actualidad se hace difícil discernir cuánto de su relato es realidad y cuánto fantasía, es decir qué parte ocurrió realmente, qué fue lo inducido en su mente, por aquellos que estuvieron y están (¿?) detrás de él, para anular cualquier signo de realidad, que pueda poner en riesgo el statu quo de los poderes actuales y mantener aletargada a la población cuyo día a día está más allá de un caso que pudiera cambiar la óptica de la temática ovni.

Creo que llegó la hora de dejarlo descansar, ya que bastante tiene con sus recuerdos y los traumas, reales y/o imaginarios, que le ocasionó esta historia de la cual él es una víctima más al igual que su familia.

Para mí con esta entrevista se cierra una historia que seguirá dando lugar a la polémica respecto a varios hechos que acontecieron y que pueden o no ser producto de una realidad o de una fantasía.

Mi conclusión es que el hecho fue real sin lugar a dudas, siendo la gente que estuvo alrededor de Carlos la mejor evidencia y prueba del incidente; aunque como siempre aparezcan los escépticos para desvirtuar y desacreditar la historia, con fines siniestros u oscuros intereses.

Este encuentro me sirvió para confirmar lo triste que resultan esta clase de “contactos” en una sociedad que canibaliza y aprovecha situaciones como ésta para lucrar en el momento, sin medir consecuencias, ni efectos sobre la/s persona/s afectadas.

Evidentemente Carlos, desde su humilde posición, no estaba preparado (y tal vez ninguno de nosotros lo esté) para manejar una situación atípica y anormal como la que él vivió.

Rubén Rombolá
Buenos Aires – Argentina

rudyfredo@yahoo.com.ar

(1) La nuera de esta señora, me contó su propia experiencia, también en Ingeniero White cerca del puente. A la edad de 5 años un evento la marcó profundamente, ya que tiene muy claro el recuerdo que le causó aquella impresión. Una noche del verano de 1976, a las 21 hs. salió de su casa para llamar a sus hermanos, que estaban jugando en lo de un vecino, para cenar y a unos pasos de la puerta de su casa sintió como que algo la mojaba, eran gotas de agua y al mirar hacia arriba observó una nave que pudo dibujar detalladamente, perfectamente. Su conclusión es que esta nave salió del agua, no olvidar que Ingeniero White esta al lado del puerto de Bahía.

(NOTA: las fotografias que se exihiben en este articulo no son del autor ni tienen relación alguna con lo expuesto en el articulo)

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