THE COSO ARTIFACT (EL INSTRUMENTO DE COSO)

David Alvarez
Barcelona (España)

Coso_artifact

Entre los dominados OOPARS (Out of Place Artifacts u Objetos ajenos a su época) existe el Instrumento de Coso (tambien conocido como el Artefacto de Coso por su traducción literal) un sugerente objeto hallado en las montañas californianas del mismo nombre hace casi 50 años y fue conocido por todo el mundo a raíz de un artículo publicado por la revista INFO y de la que se hicieron eco diversos autores, entre ellos el maestro Jacques Bergier (El Libro de lo Inexplicado). Como veremos a continuación es un objeto con un alto índice de extrañeza, apenas estudiado y del que se tienen escasas y contradictorias informaciones. Esta es, en resumen, la historia de THE COSO ARTIFACT.

El denominado Coso artifact es un extraño objeto hallado el 13 de febrero de 1961 en las montañas Coso situadas al noreste de Olancha (California). Sin embargo no fue hasta 1969 en que la revista INFO (Informaciones Forteanas) de Paul y Ronald Willis publicó la noticia de su hallazgo, que la noticia salto a la opinión pública.

Mike Mikesell, Wallace Lanbe y Virginia Maxey estaban ese día buscando minerales en la zona para la tienda de regalos y piedras semipreciosas de la que eran propietarios LM & V.Rockhounds Gem and Gift Shop en la ciudad de Olancha. No era ésta una actividad inusual ya que con frecuencia recogían muestras minerales que, una vez analizadas, solían exponer y vender en su comercio.

El 13 de febrero recogieron una buena cantidad de minerales en la cima de una montaña de 1300 metros de altura que se eleva sobre el lecho seco de Owens Lake. Una de esas rocas era una geoda. Las geodas son rocas normalmente cerradas que están huecas y que en su interior suelen tener minerales cristalizados que pueden tener cierto valor. Al día siguiente, Mike Mikesell cortó la geoda por la mitad y ante su sorpresa, halló en su interior un objeto circular de algo parecido a la porcelana, con una varilla de metal brillante de unos 2 mm de espesor en su centro.Coso Mountain

Al parecer, y digo al parecer porque, como se verá, pocas personas han podido ver con detenimiento el extraño mineral, no se trataba de una auténtica geoda pues su corteza exterior era de una especie de arcilla endurecida en la que se podían apreciar conchas fósiles, nada raro si tenemos en cuenta que el lugar del hallazgo estaba cubierto por las aguas en la antigüedad.

Lo realmente interesante sería la presencia de dos objetos supuestamente no magnéticos que asemejarían un clavo y una arandela. Desgraciadamente, esto no es visible en las escasas fotografías que han llegado hasta nosotros.

El objeto que se halló en el interior de la “geoda” era una varilla de metal brillante, como se ha dicho, de 2 mm de diámetro. Esta varilla estaba rodeada por una cerámica de unos 18 mm de grosor.

Cuando el objeto fue examinado por Paul Willis, a la sazón redactor jefe de la revista INFO apuntó la semejanza del mismo con una moderna bujía como las que utilizaban los automóviles, lo que indefectiblemente marcó posteriores apreciaciones del objeto. El propio Willis efectuó un  dibujo esquemático del interior de la “geoda”. Ciertamente examinando el objeto en su conjunto formado por la varilla metálica, un resto de cobre y un trozo de cerámica, da toda la sensación de ser los restos de algún artilugio eléctrico. De hecho, años después el Paul y Ronald Willis, a modo de experimento, serraron en dos una moderna bujía y hallaron que todos los componentes se parecían enormemente al extraño objeto de Coso.

El instrumento de Coso fue examinado por un geólogo que dictaminó que el envoltorio rocoso del objeto debía tener no menos de 500.000 años de antigüedad. Entonces hay que preguntarse ¿Qué hace una bujía en un estrato geológico de hace 500.000 años?

Antes de emocionarnos, vayamos por partes y ponderemos toda la información de la que disponemos que, por cierto, no es mucha y con frecuencia no se conoce exactamente su origen.

Coso radiographEn primer lugar, hay que aclarar que  Virginia Maxey habló en un primer momento de “arcilla endurecida” en cuya superficie se encontraban guijarros, la arandela que se encontró etc. Dicho de otro modo, si el hallazgo no se produjo en un deposito sedimentario (en consecuencia susceptible de ser datado) el objeto bien podía ser una moderna bujía de automóvil, digamos de un coche antiguo, que por algún motivo desconocido hubiera llegado hasta aquel lugar y que con el tiempo hubiera acumulado a su alrededor barro y arcilla que posteriormente se habría endurecido.

La materia de la “geoda” tiene, al parecer, una dureza de 3 mohs, bastante blanda. La escala de Mohs (en honor al geólogo alemán Friedrich Mohs) establece un baremo de menor a mayor dureza en donde 1 corresponde al talco y 10 al diamante. La calcita tiene una dureza de 3, como el objeto hallado en Coso.

También se produjo una contradicción cuando Mr. Egan de la revista INFO visitó a Maxey y Lane y aquella le indico que la varilla metálica encontrada en el interior de la geoda sólo reacciona a un imán. La misma Virginia Maxey había declarado en un artículo publicado en febrero de 1961 en la revista Desert Magazine que la varilla en cuestión no era magnética.

Hay que destacar que no conocemos el nombre ni las credenciales del “geólogo” que dató el objeto de 500.000, ni de quien surgió la idea del encargo, ni de si este presunto estudio estuvo contrastado. De hecho, nunca se ha visto el informe en cuestión.

En una investigación llevada a cabo por Pierre Stromberg y Paul Heinrich publicada en el año 2004 bajo el nombre de The Coso Artifact: Mystery from the Depths of Time? y publicado por el National Center for Science Education, estos afirman que el objeto en cuestión es una bujía Champion de 1920 usada en esta zona por trabajadores de alguna de las minas cercanas. Stromberg y Heinrich afirman que la bujía quedó envuelta en el barro del suelo que posteriormente endureció e integró los restos de hierro hallados por oxidación de las partes metálicas de la bujía. En dicho estudio colaboraron miembros de la asociación Coleccionistas Americanos de Bujías que aportaron sus conocimientos técnicos. Es preciso aclarar que este estudio se produce en el contexto de una polémica con grupos creacionista que suelen aprovechar cualquier anomalía histórica par apoyar sus delirantes teorías. Dogmacero no entra ni entrará nunca en tan pantanoso terreno.Coso-artifact2

Tal y como hemos dicho, fue la revista norteamericano INFO la que destapó este asuntó por primera vez en 1969. Y fue uno de sus miembros, el citado Mr. Egan quien, algún tiempo después de que se publicase el artículo en cuestión, visitó a Maxey y Lane que estaban en posesión del instrumento para examinarlo en detalle. Fue el propio Wallace Lane quien le ofreció vendérselo por 25.000 dólares. Anteriormente, en 1963, la geoda que contenía el llamado “the Coso Artifact” fue expuesto en el Museo del Este de California en Independece. Posteriormente y según informa el periodista Luc Burgin en su libro “Enigmas Arqueológicos”, el objeto Coso “se mostró por última vez a finales de los años setenta, principios de los ochenta en un programa de televisión presentado por Leonard Nimoy llamado “In search of…”. Durante el rodaje fue robado de la colección de rocas de los tres descubridores y desde entonces no se ha vuelto a ver”.

De los tres protagonistas de esta historia, sólo vive actualmente Virginia Maxey que declina hacer cualquier declaración cuando es preguntada al respecto.

Se han apuntado diversas hipótesis para explicar el extraño objeto de Coso: visitantes extraterrestres en un pasado remoto, la prueba de una civilización desaparecida o cronoastronautas despistados.

Sinceramente, no nos imaginamos a los extraterrestres viajando en naves interplanetarias que precisen de bujías para funcionar, ni de una antigua civilización de origen desconocido que utilizase unas soluciones mecánicas tan parecidas a las nuestras actuales.

Y, ciertamente, no se trata de aguar la fiesta a nadie pero los hechos son los hechos y no se pueden obviar.

Coso-figures2Por otro lado, tampoco se puede olvidar que el objeto no ha sido investigado en profundidad por ningún experto. De hecho, su actual paradero es totalmente desconocido. Quizás lo de la “bujía” sea sólo una apreciación muy personal y precipitada de un periodista desconcertado ante un objeto con un índice tan alto de extrañeza, y en realidad podemos estar ante un auténtico objeto fuera de su época y, en consecuencia, una anomalía que ha de ser estudiada..

En cuanto al lugar en el que fue hallado, las montañas Coso, son un  enclave chamánico considerado mágico, un sitio en el que el misterio no es ajeno al paisaje, sus rocas y su historia. Un lugar en el que existen petroglifos representando dioses y figuras míticas realizando antiguas actividades rituales. De hecho, para muchos Coso es un de esos “lugares de poder” que hay diseminados por el mundo.Coso mountains

Una cosa es cierta: el instrumento de Coso no es como la Maquina de Antikythera. Esta ha sido analizad ay estudiada en detalle y actualmente puede verse en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. El objeto Coso no ha sido examinado por persona acreditada alguna y su paradero actual se desconoce. De no ser por el artículo de la revista INFO, las radiografías y las fotografías que se le hicieron,  incluso hoy en día hasta podría pensarse que no es más que un mito.

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